La dirección regional del Partido Popular en Madrid se encuentra en el centro de una grave polémica tras revelarse que presionó a una concejal de Móstoles para que no denunciara al alcalde, Manuel Bautista, por presunto acoso sexual y laboral. Según las informaciones publicadas, altos cargos del partido condicionaron el apoyo a la edil a que esta desistiera de cualquier acción judicial, lo que finalmente provocó su renuncia y salida de la política.
Los hechos y la falta de amparo interno
La afectada intentó buscar ayuda de manera interna en diversas ocasiones. Primero contactó con el gabinete de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y posteriormente mantuvo reuniones en la sede de Génova con figuras clave como Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid, y Ana Millán, vicesecretaria de Organización.
“El amparo pasa por que te quites de la cabeza cualquier denuncia”, le habría espetado Ana Millán a la concejala durante uno de los encuentros, según recogen los testimonios y documentos aportados.
No se trata solo de un caso aislado de presunto acoso, sino de una revelación que expone la podredumbre interna de un partido que presume de defender valores tradicionales mientras prioriza el encubrimiento sobre la justicia.
Advertencias en lugar de soluciones
En lugar de activar protocolos de protección, la dirección madrileña optó por advertir a la edil sobre las consecuencias personales de hacer público el caso. Alfonso Serrano, por su parte, le habría indicado que una denuncia judicial “te afectaría a ti”, reforzando la idea de que el silencio era la única vía para mantener su posición dentro de la formación.
La concejal, que llevaba afiliada al partido desde 2010, denunció haber sido objeto de comentarios denigrantes por parte del alcalde, como «esta mujer nos alegra el día… está buenísima, esta es solo para mí», además de sufrir el vacío laboral tras rechazar sus avances.
Consecuencias políticas
Ante la falta de respaldo y tras seis escritos sin respuesta efectiva, la edil entregó su acta en el Ayuntamiento de Móstoles y abandonó la militancia en octubre. Mientras tanto, Manuel Bautista continúa en su cargo como alcalde, y el PP de Madrid sostiene que el caso fue archivado internamente por falta de pruebas, a pesar de que la denunciante asegura que nunca se llamó a declarar a los testigos que ella misma propuso.
PP y PSOE, dos caras de la misma moneda en el trato a las mujeres
Pero este escándalo en el PP no puede analizarse en aislamiento sin confrontar una realidad aún más indignante: el bipartidismo español, encarnado por PP y PSOE, demuestra ser idéntico en su desprecio sistemático hacia las mujeres cuando surgen denuncias de presunto acoso sexual, priorizando siempre la imagen partidista sobre la protección de las víctimas. Mientras el PP presiona presuntamente para silenciar en Móstoles, el PSOE ha sido sacudido por una verdadera cascada de casos en 2025 que revelan una gestión igual de opaca y demorada, generando una indignación colectiva que clama por una renovación política, lejos de estos dinosaurios del establishment.