Felipe VI ha vuelto a traicionar el orgullo histórico de España. En un nuevo gesto de sumisión, el monarca ha reconocido ante el embajador mexicano que durante la Conquista de América hubo «mucho, mucho abuso», pese al supuesto «afán de protección» de las Leyes de Indias. Esta declaración, pronunciada el 16 de marzo de 2026 durante una visita a la exposición «La mitad del mundo. La mujer en el México indígena» en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, representa otro paso en la rendición ante la leyenda negra que la izquierda lleva décadas imponiendo.
El contexto de la sumisión: un guiño a México antes de la Cumbre
Las palabras del rey no son casuales. Con la XXX Cumbre Iberoamericana prevista para los días 4 y 5 de noviembre de 2026 en Madrid, están convocados los 22 países que integran formalmente la Comunidad Iberoamericana, un espacio que reúne a 19 naciones de América Latina junto con España, Portugal y Andorra, y que, a diferencia de otros foros internacionales, incluye tradicionalmente a todos sus Estados miembros sin exclusiones por parte del país anfitrión . Aunque todos están invitados por derecho como miembros de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la asistencia de los jefes de Estado puede variar según el contexto diplomático, como ocurrió en la cumbre de 2024, donde algunos países como México, Venezuela y Nicaragua no estuvieron representados al más alto nivel.
Todo indica que este reconocimiento busca facilitar la presencia de México y de su presidenta Claudia Sheinbaum. Fuentes diplomáticas y medios señalan que el Gobierno de Sánchez carga al Rey la responsabilidad de impulsar la cumbre, tras tensiones previas con México por la falta de disculpas formales.
«Ha habido luchas, digamos, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder desde el primer día […] hay un afán de protección, que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho, mucho abuso», declaró Felipe VI en conversación informal con el embajador Quirino Ordaz Coppel.
Esta no es la primera vez que el monarca se inclina ante narrativas anti-españolas. Recordemos que evitó responder a las exigencias de disculpas de López Obrador en 2019, pero ahora, con la cumbre en puerta, opta por bajarse los pantalones para no perder aliados.
La leyenda negra avanza: por qué no hay que ceder ni un milímetro
España ha realizado un esfuerzo titánico en los últimos años para desmontar la leyenda negra antiespañola, impulsada por potencias rivales y adoptada por la izquierda global. Historiadores serios han demostrado que las Leyes de Indias representaron un avance jurídico único en la protección de los indígenas, algo inexistente en otras colonizaciones europeas.
Sin embargo, Felipe VI valida el relato victimista: «Hay cosas que hoy en día no pueden hacernos sentir orgullosos», añadió, juzgando el pasado con ojos del presente. Esta visión presentista ignora el contexto histórico y entrega munición a quienes exigen reparaciones eternas.
Vox ya ha reaccionado con indignación: «Estamos estupefactos» ante unas palabras que alimentan la narrativa izquierdista. Medios como OK Diario lo califican directamente de suma al relato de la leyenda negra.
No más cesiones: quien no quiera venir, que no venga
La Cumbre Iberoamericana debe ser un foro de cooperación real, no un escenario para humillaciones unilaterales. Si México o cualquier país exige genuflexiones históricas para asistir, que no venga. España no necesita mendigar presencia a costa de su dignidad.
La monarquía, una vez más, demuestra su inutilidad al alinearse con la agenda sanchista y progresista internacional. En lugar de defender con firmeza el legado español —el más humano de la historia colonial—, opta por la autodegradación.