Las autoridades han logrado desarticular una red criminal que se dedicaba al tráfico de cocaína a escala internacional y que mantenía vínculos estrechos con el conocido clan del Risitas. Esta operación ha culminado con la detención de 20 personas y la realización de 22 registros domiciliarios en distintas localidades del sur de España, lo que ha permitido interrumpir las actividades de este grupo organizado.
*Falsos repartidores caen tras robar casas en tres provincias
*7 millones en falsificaciones: desmantelan taller clandestino en Tenerife
La intervención que permite la captura del líder y el desmantelamiento de la estructura
La investigación llevada a cabo por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil en Algeciras ha resultado en la detención del principal responsable de la organización. Este individuo había conseguido escapar previamente durante una operación anterior denominada Kiken, desarrollada en 2023, en la que se arrestaron a 30 personas y se intervinieron más de 1.000 kilos de cocaína. A pesar de esta fuga en el pasado, los agentes han conseguido localizarlo y detenerlo en el marco de la nueva actuación.
Sin embargo, el segundo dirigente del grupo criminal sigue sin ser localizado y permanece en paradero desconocido. Los registros se practicaron en Algeciras, San Roque, Los Barrios y La Línea, todas ellas en la provincia de Cádiz, así como en Marbella, en la provincia de Málaga. Entre los detenidos se encuentra el propio Risitas, junto con varios conductores de camión que prestaban apoyo directo en las maniobras de extracción y también estibadores portuarios que suministraban información interna sobre los movimientos en la terminal de contenedores del Puerto de Algeciras.
Esta colaboración interna permitía al grupo operar con un alto nivel de seguridad, controlando los desplazamientos dentro de las instalaciones portuarias y minimizando así el riesgo de detección por parte de las autoridades. La acción policial se ha desarrollado bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 1 de Algeciras y con la coordinación de la Fiscalía Antidroga. Tras identificar las ubicaciones clave y la infraestructura utilizada por la red, los agentes procedieron a los registros domiciliarios, donde se materializaron las detenciones de los miembros implicados en distintos niveles de la organización.
El conjunto de estas medidas ha supuesto un golpe significativo a la estructura del clan, interrumpiendo sus canales logísticos y deteniendo a personas clave que facilitaban el flujo de la sustancia ilícita desde el exterior hacia el territorio nacional.
La adopción de técnicas avanzadas para el transporte y la extracción de la droga
Tras la operación Kiken de 2023, la organización decidió adquirir una empresa dedicada al transporte por carretera. El objetivo principal era contar con una cobertura empresarial legítima que les permitiera operar de forma más discreta y reducir al mínimo su exposición directa dentro del Puerto de Algeciras. De esta manera, evitaban levantar sospechas innecesarias y podían mantener una apariencia de actividad comercial normal.
A diferencia de etapas anteriores en las que la cocaína se ocultaba principalmente en las cabinas de los camiones, el grupo evolucionó hacia un sistema mucho más sofisticado. Ahora empleaban dobles fondos situados bajo los semirremolques. Estos espacios ocultos servían para dos propósitos principales: introducir de manera clandestina a los encargados de abrir los contenedores y, al mismo tiempo, ocultar los fardos de cocaína durante el proceso de extracción y la posterior salida del puerto.
Este método permitía ejecutar las operaciones conocidas como gancho perdido de una forma mucho más discreta. Al reducir la exposición de los extractores y evitar controles visuales tanto en las cabinas como en los depósitos de carga, el riesgo de detección disminuía considerablemente. Los semirremolques modificados se convertían así en una herramienta clave para mover la mercancía de forma segura una vez que llegaba al puerto a través de los contenedores.
La adquisición de la sociedad mercantil de transporte representó un cambio estratégico importante para el clan. Gracias a esta fachada empresarial estable, podían coordinar los movimientos de los vehículos con mayor naturalidad y mantener un perfil bajo ante posibles inspecciones rutinarias. Los dobles fondos bajo los semirremolques no solo servían para el transporte de la droga, sino también para el traslado oculto del personal especializado en la apertura de contenedores, lo que facilitaba todo el proceso logístico desde el momento de la llegada de la mercancía hasta su extracción final.
Con esta evolución en sus técnicas, la organización buscaba adaptarse a las medidas de seguridad portuarias y continuar sus actividades con menor probabilidad de interrupción por parte de las fuerzas de seguridad.
La conexión con el decomiso de 445 kilos y el seguimiento de la investigación
Durante el desarrollo de la investigación se ha podido vincular directamente a esta organización con el decomiso de 445 kilos de cocaína que tuvo lugar en octubre de 2025. La intervención se produjo en una nave industrial ubicada en el polígono de Los Guijos, en Algeciras. En ese momento, dos miembros del clan fueron sorprendidos in fraganti mientras procedían a extraer la cocaína del doble fondo del semirremolque correspondiente.
Los detenidos en esa ocasión creían contar con la logística suficiente para actuar con total seguridad, pero la operación policial permitió interrumpir el proceso en ese preciso instante. Esta vinculación ha sido fundamental para confirmar el papel de la red en el tráfico de grandes cantidades de la sustancia y para entender mejor su modo de operar una vez que la droga salía del puerto.
Los chóferes de camión detenidos en la operación actual prestaban apoyo directo en las tareas de extracción mediante el método del gancho perdido, mientras que los estibadores portuarios facilitaban información interna y colaboraban en los movimientos dentro de la terminal de contenedores. Su participación era esencial para que el grupo pudiera mantener un elevado grado de control sobre los procesos y reducir los riesgos asociados a la detección.
Aunque se ha conseguido desarticular gran parte de la estructura con estas 20 detenciones, la investigación continúa abierta. Los agentes siguen trabajando para localizar al segundo líder de la organización y a posibles colaboradores adicionales que podrían estar implicados. La coordinación entre la Guardia Civil, el Juzgado de Instrucción número 1 de Algeciras y la Fiscalía Antidroga permite mantener el impulso de las pesquisas y evitar que se produzcan nuevas actividades ilícitas por parte de remanentes del clan.
Esta operación pone de manifiesto la importancia de la vigilancia continua en el Puerto de Algeciras y en las rutas de transporte terrestre, así como la necesidad de adaptar constantemente las estrategias policiales ante la evolución de los métodos utilizados por las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico.