«Musulmán el que no bote»

Nuestra izquierda gobernante, tan precisa en lo legislativo, debería ir quizás tramitando una ley que se llamara algo así como “Ley de Claridad en torno a la Continua Doble Vara de Medir respecto al Islam”, para que todo el mundo supiera a lo que atenerse en estos tiempos convulsos.

Elementos importantes de esta ley deberían ser:

– Allí donde una teocracia islámica esté masacrando a su población o sometiéndola a regímenes medievales de opresión y barbarie, España prestará todo su apoyo político y económico.

– El escarnio, la burla y el oprobio respecto de los valores, símbolos y tradiciones cristianas no solo está permitido, sino que será impulsado tanto por el Gobierno como por la miríada de medios estatales y subvencionados, a ser posible con Sarah Santaolalla al frente, adornada con escayolas, cabestrillos y vendajes.

– Toda legislación nacional irá siendo adaptada a la Sharia para garantizar que todo fanático islamista pueda vivir entre nosotros con el mismo grado de comodidad que encontraría en las montañas de Afganistán.

¿Suena sarcástico?

Véase la reacción que hemos tenido que presenciar después de lo sucedido en el último partido de la selección en el campo del RCDE Espanyol, donde a buena parte de la grada se le ocurrió divertirse cantando “musulmán el que no vote” (además del recurrente “Pedro Sánchez HDP). No ha habido termina mediática sanchista que no se haya rasgado las vestiduras, incluyendo en este caso a la prensa deportiva. Estos son los mismos que aplauden con las orejas cuando se pisotean o ridiculizan nuestros símbolos católicos tradicionales, en nombre del laicismo y la libertad de expresión. ¿Que en las escuelas se celebra el Ramadán y se instauran menús halal en los comedores? Eso es integración y progresismo. ¿Qué los ayatolás se dedican a decorar sus misiles con fotos de Pedro Sánchez con mensajes de agradecimiento? Esto solo demuestra que estamos en el lado correcto de la historia, junto con los camaradas de Hamás y Hizbullah, en su noble tarea de exterminio de la población judía y cristiana. Y así sucesivamente.

No tienen remedio.

Para poder escupir cómodamente sobre el cristianismo eliminaron del código penal el delito de ofensas religiosas y ahora no tienen manera de maniobrar contra aquellos que (movidos por el fascismo y la malvada ultraderecha) consideran que una bromita sobre el Islam puede tener algún tipo de interés. El gobierno de Sánchez hubiera sancionado a los viñetistas de Charlie Hebdo o al imprudente Salman Rushdie y luego hubiera tenido a Cintora y a Broncano y a Buenafuente y a Marc Giró y a Intxaurrondo y a Javier Ruiz y a Xavier Fortes pontificando durante semanas acerca de la tolerancia y la inclusión. ¿Suena sarcástico? Pues es puro realismo.


Escrito el 04/04/2026
Octavio Cortés