La carta de VOX

La carta de Ignacio Garriga contra Feijóo: otra ruptura entre PP y Vox

El pasado día 1 de abril, en la víspera de la festividad del jueves santo, sobre las 10 de la noche se empezó a repartir masivamente entre afiliados y simpatizantes una carta de Ignacio Garriga, actual secretario general de VOX y hombre de la absoluta confianza de Santiago Abascal. En ella denunciaba que “Hay muchos interesados, no solo en la política, en que Vox no continúe creciendo. Respecto a las insidias repetidas y aumentadas por algunos medios, sobre todo los más vinculados a Ferraz y Génova, podéis estar tranquilos: el partido ya está poniendo las correspondientes demandas y querellas, y las cuentas son tan cristalinas que ni siquiera con todo el poder del aparato del sanchismo han conseguido montar ningún caso contra nosotros”.

Por supuesto que desmentía todas las acusaciones que sobre el desvío del dinero se han estado haciendo y a continuación señalaba los que, según VOX, son los culpables: “Ante este ataque, que inunda portadas y televisiones, debemos tener claras dos cosas… Todo este brutal ataque, sin precedentes en la democracia, tiene un único origen, aunque a él se hayan sumado despechados y corruptos que hace tiempo no están con nosotros. Y ese origen no es otro que la dirección actual del Partido Popular. En concreto, el señor Núñez Feijóo, su asesora, Mar Sánchez, y el secretario general de su partido, Miguel Tellado.” (las negrillas las he puesto yo).

Esto en mi opinión es otra ruptura entre los dos. Si nos atenemos a las declaraciones oficiales PP y VOX hasta ahora, los dos partidos están condenados a entenderse, pero no se fían el uno del otro. El PP presiona para cerrar gobiernos estables y Vox presiona para que esos gobiernos asuman determinados puntos de su agenda. No de toda como dicen muchos.

La experiencia de julio de 2024, cuando VOX abandonó los gobiernos regionales (movimiento que le salió muy bien, aunque no internamente), convenció al PP de que tenía que conseguir mayoría absolutas para no volverse a quedar colgados de la brocha. Pero esas mayorías se alejaron, las encuestas hasta hoy reflejan más bien el ascenso de VOX y el descenso del PP, al igual que ha pasado con las elecciones autonómicas hasta ahora. En todos los sitios menos en Madrid y Andalucía. En Valencia hay empate entre bloques por las políticas Rajoyanas de Feijóo, incapaz de hacer un movimiento agresivo, y por miedo a Camps* (hace mucho que en el PP no mandan los killers ni se ve creatividad).

Hay que decir que la actuación de VOX en Valencia tampoco fue muy brillante, lo dejó en manos de esa especie de juventudes que era la asociación Revuelta, que acabó quemada. Ya sabemos que en VOX, como buen partido-empresa que es, no quieren una estructura orgánica. Ni agrupaciones, ni juventudes ni nada parecido.

Lo que sí hizo la dirección nacional del PP fue elaborar un documento que recogía diez puntos para que sirviera de hoja de ruta en las futuras negociaciones. Abascal se declaró «molesto» al considerar que el texto sugería que Vox no defiende el Estado de Derecho, llegando a decir que el PP actuaba «como si estuviera pactando con salvajes».

Quedó claro que VOX no quería pactar en ese momento. Como contrapartida VOX (su dirección) emitió otro documento donde se recogía 23 puntos de su programa para aplicar en Extremadura, algunos de los cuales fueron recogidos por Guardiola.

Entre los puntos propuestos por el PP se encontraban los siguientes: uso de competencias fiscales para bajar impuestos, reducción de burocracia para autónomos y pymes, defensa de sectores rurales (agricultores, ganaderos y pescadores), lucha contra la okupación ilegal, políticas de seguridad ciudadana, apoyo a la construcción de vivienda y a un mix energético completo. Aunque se recogía el tema de la inmigración de un modo totalmente descafeinado, había suficiente para negociar. Y es que el partido de Abascal no puede decir que no negocia, pero tampoco le interesa negociar. Están obligados a desalojar a Sánchez y también a competir con el PP, si quieren tener un futuro.

Por otro lado, parece que la campaña de los disidentes de VOX si le está haciendo daño al partido, o al menos se lo está haciendo a Abascal. Y es que el número de gente que ha salido de VOX mas que harta acabará afectando al proyecto, por más que este sea necesario. Son muchos los expulsados desde 2013. Se ha despreciado el enorme capital humano que VOX tenía, y no hablo solo de entusiasmo, muchos de los desalojados era gente con mucha preparación.

Debéis tener en cuenta que hay un debate en Vox sobre si les beneficia más estar dentro de los gobiernos o fuera haciendo oposición y señalando al PP. Me dicen que hay algunas encuestas que sugieren que crecen más cuando no se desgastan en la gestión diaria.

El Partido Popular ha respondido a la carta enviada por Garriga evitando el choque frontal y aplicando una estrategia de «perfil bajo» ante los ataques de Vox. Desde Génova han utilizado la máxima de «dos no se pelean si uno no quiere» para resumir su posición. El PP ha decidido no responder a los insultos ni entrar en las polémicas internas que afectan a Vox. Su objetivo es evitar que el ruido mediático desvíe la atención de su labor de oposición al Gobierno central.

Jaime de los Santos, vicesecretario de Educación e Igualdad del PP, ha sido uno de los portavoces encargados de transmitir el mensaje oficial. Ha subrayado que su formación tiene claro que el adversario político es Pedro Sánchez y que el propósito del PP es «desalojar democráticamente» al actual Gobierno de La Moncloa, no entrar en disputas con otros partidos de la derecha.

Fuentes del PP han llegado a comparar la actitud de Vox con la del PSOE, sugiriendo que ambos partidos buscan «crear cortinas de humo» o alimentar polémicas externas para no hablar de los problemas reales de los ciudadanos o de sus propias crisis internas.

La falta de un acuerdo sólido está dificultando la aprobación de presupuestos para 2026, lo que mantiene prorrogadas las cuentas anteriores, aunque también hay que decir que mientras en las CCAA se pelean, en Madrid suelen votar juntos para bloquear las iniciativas del Gobierno de Pedro Sánchez, mostrando que, a pesar de sus diferencias, el bloque de la derecha se mantiene unido en la labor de oposición nacional.

¿Esta carta va a cambiar algo? Yo creo que no, en mi opinión es una cortina de humo a lo Pedro Sánchez para evitar que se hable de las críticas de los despechados y corruptos.

Por Enrique J. Ortiz

*El hecho de que no se haga una defensa a ultranza de Francisco Camps solo demuestra la división dentro del partido,


Escrito el 04/04/2026
Enrique