La escalada en Oriente Medio ha puesto al descubierto las profundas divisiones en la alianza atlántica. Tras el ataque israelí contra posiciones de Hezbolá en Líbano, Irán ha interrumpido el paso de petroleros por el estratégico Estrecho de Ormuz, una vía por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial. Al mismo tiempo, el presidente Donald Trump ha dejado claro que solo algunos puntos del supuesto alto el fuego con Teherán cuentan con el aval de Washington, y ha lanzado duras críticas contra la OTAN por su falta de apoyo durante el conflicto.
El cierre de Ormuz y la frágil tregua con Irán
El régimen iraní respondió con rapidez al bombardeo israelí en Beirut, donde murieron decenas de personas. La agencia Fars, cercana a la Guardia Revolucionaria, confirmó la suspensión del tránsito de buques petroleros. Este movimiento supone un golpe directo a la economía global y cuestiona la efectividad de la tregua mediada por Pakistán.
Trump había anunciado un alto el fuego de dos semanas para evitar un ataque mayor contra infraestructuras iraníes, siempre que se reabriera el estrecho. Sin embargo, Irán publicó un plan de diez puntos que incluye el mantenimiento de su control sobre Ormuz, el fin de las sanciones y la aceptación de su programa nuclear, demandas que chocan frontalmente con la posición estadounidense.
La Casa Blanca rechazó de inmediato esa versión: «El documento al que hace referencia la prensa no es el plan en el que estamos trabajando. No vamos a negociar públicamente». Trump, por su parte, escribió en Truth Social que solo un conjunto limitado de puntos resulta aceptable para EE.UU. y que «numerosos acuerdos, listas y cartas están siendo enviados por personas que no tienen absolutamente nada que ver con la negociación entre EE.UU. e Irán».
Trump consigue abrir el estrecho de Ormuz | Última Hora y Noticias de España | Nuestra España
Trump confronta a la OTAN: “No estuvieron ahí cuando los necesitábamos”
La tensión trasciende Oriente Medio y ha llegado a la propia Alianza Atlántica. Durante la reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Trump expresó su profunda decepción. Según fuentes cercanas, el presidente estadounidense reprochó que la organización “no estuvo ahí cuando la necesitábamos” y cuestionó si lo estaría en el futuro.
La Casa Blanca critica abiertamente que varios aliados europeos se negaran a cerrar espacios aéreos, permitir el uso de bases o enviar buques al Estrecho de Ormuz para apoyar las operaciones. Trump ha calificado a la OTAN de “tigre de papel” y ha amenazado con retirar el compromiso militar de Estados Unidos con Europa.
En este contexto, la Administración analiza movimientos de tropas y el posible cierre de bases en Europa, con España y Alemania entre los países señalados por su tibia o nula colaboración. Rutte reconoció que Trump se mostró “claramente decepcionado”, aunque defendió que la mayoría de europeos sí aportaron algo.
“La OTAN fue puesta a prueba y falló”, según declaraciones recogidas por la portavoz de la Casa Blanca.
Una alianza en crisis: el precio de la falta de lealtad
Este pulso revela la debilidad estructural de una OTAN que, en opinión de muchos analistas conservadores, ha vivido demasiado tiempo a costa del contribuyente estadounidense mientras sus miembros europeos recortaban presupuestos de defensa y priorizaban agendas progresistas. La izquierda europea, alineada con políticas de apaciguamiento, ha preferido criticar a Trump e Israel antes que enfrentar el expansionismo iraní y sus proxies como Hezbolá.
Mientras gobiernos socialistas y globalistas en Europa miran hacia otro lado, el cierre de Ormuz amenaza con disparar los precios del petróleo y generar una crisis energética que pagarán las familias trabajadoras. Trump, con su enfoque America First, demuestra una vez más que solo defiende los intereses reales de su nación frente a aliados ingratos y enemigos declarados.
La monarquía saudí y otros actores regionales observan con preocupación cómo la indecisión europea alimenta la inestabilidad. Es hora de que Europa despierte: o asume su responsabilidad en la defensa común o asume las consecuencias de su parasitismo estratégico.