A Sánchez ya sólo le queda el búnker

Una recomendación de cine para entender la política española a las puertas del verano: “El hundimiento”, la película firmada en 2004 por Oliver Hirschbiegel, que cuenta los últimos días de Hitler antes de la derrota final, con el núcleo del Tercer Reich encerrado en un búnker agotando las últimas horas de su colapso. La cinta retrató de manera fabulosa la figura del líder atrapado en su delirio, totalmente desconectado de la realidad, mientre el mundo se hunde a su alrededor.

Viene esto a colación porque nuestro Pedro Sánchez está preso sin remedio en lo que en ajedrez se conoce como una “red de mate”: una posición indefendible, en la que todas las opciones conducen a la derrota segura.

Con el Fiscal General condenado, con Ábalos y Koldo esperando sentencia del Supremo, con Santos Cerdán caído, con el hermano director de orquesta siendo juzgado, con la esposa multi imputada y Zapatero empurado por agencias de medio mundo (Zapatero y sus joyas dignas de un sultán, Zapatero y sus petróleos tropicales) y ahora la gerente del partido imputada en una nueva trama abierta por el juez Pedraz en torno a las maniobras de la fontanera Leire para desestabilizar las investigaciones en torno al PSOE. Esto supera con creces la descomposición final del gobierno de Felipe González, con los escándalos de Filesa, de Roldán, de Mariano Rubio. La putrefacción jamás había alcanzado semejantes cotas.

¿Qué ofrece la Corte de las Saunas al ciudadano?

Un pintoresco menú: derrotas electorales continuas y dramáticas, con ministras histéricas barridas en las urnas, tertulianos progres en TVE a todas horas haciendo pirutetas y contorsiones mientras de fondo suenan los berridos de Sarah Santaolalla, miembros del gabinete insinuando conspiraciones oscuras y, eso sí, mucha bandera palestina, eso que no falte. ¿Explicaciones reales, dimisiones, reconocimiento de la culpa? Cero patatero. Solo un conmovedor espectáculo de lagrimeo, queja y resquemor.

Los socios de la investidura también están brindando a la afición todo un recital.

Rufián poniendo caritas, las buenas gentes del PNV fingiendo sentido institucional, la patulea de Junts gesticulando al infinito, los camaradas de Sumar haciéndose los dignos como si estuvieran en la oposición cuando en realidad están borrachos de moqueta y coche oficial. Han sostenido al gobierno más corrupto y mentiroso de la historia y ahora no saben cómo salirse de la foto.

Cada uno muere como ha vivido.

El final de Pedro Sánchez será un aluvión de boomerangs que vuelven a cobrarse su factura. Todo lo dicho, todo lo prometido, todo lo anunciado, todo eso se le vuelve en contra en una bofetada de karma que va a pasar a los anales de la historia. Ya decía la sabiduría antigua que uno recoge lo que siembra y toda la maldad sembrada por el sanchismo está empezando a dar sus frutos negros. Hemos soportado a un tipo que no gana elecciones, que no presenta presupuestos, que amnistía a criminales, que lleva al gobierno a todos los enemigos de España y que además ha alcanzado cotas babilónicas de corrupción nunca antes vistas. ¿Cree Sánchez que su palestinismo internacional le va a salvar? ¿O quizás lo harán sus fotos con Lula o con el Papa? ¿Cree que le servirá el espantajo de la “malvada ultraderecha”? Lo tremendo es que quizás sí lo crea, atrapado en su búnker de desesperación mientras el destino va estrechando el cerco a su alrededor. Mira a su alrededor y solo le quedan los insultos de Oscar Puente, la palidez insulsa de Bolaños, la huelga de médicos de que le ha montado Mónica García y, como orquesta del Titanic, el coro de los Cintoras, Javieritos e Intxaurrondos, con Broncano como invitado especial haciendo chistecitos de pasillo de instituto de secundaria.

Eso sí, estemos preparados porque el sátrapa no afrontará su suerte con dignidad:

no tiene la menor intención de morir de pie. Aún le pueden quedar un par de ases tramposos en la manga y, en su estado de enajenación raquítica, no hay que confiar en que respete ninguna prudencia. Si ya fue marrullero en sus horas de gloria, qué no hará cuando el abismo se ha abierto bajo sus pies. Estemos alerta.

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Escrito el 30/05/2026
Octavio Cortés