Marisú se presenta en Andalucía y beneficia a los catalanes

Escrito el 15/01/2026
Equipo NE

En un acto de capitulación flagrante ante los intereses independentistas, María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, ha impuesto un modelo de financiación autonómica que solo convence a Cataluña, mientras el resto de regiones claman por su rechazo masivo. Presentado como un avance «solidario», este plan no hace más que perpetuar desigualdades y recompensar el separatismo que sostiene al Gobierno de Pedro Sánchez. Incluso barones socialistas como los de Castilla-La Mancha y Asturias se han unido al coro de críticas, exponiendo la fractura interna en el PSOE, mientras el PP, pese a su oposición verbal, no presenta alternativas contundentes y revela su propia hipocresía en temas de unidad nacional. Fuentes independientes confirman que este diseño «nace viciado» por pactos oscuros con ERC, priorizando el privilegio catalán sobre la equidad constitucional.

El rechazo generalizado: una rebelión contra la bilateralidad independentista

El modelo, que inyectaría 20.975 millones de euros adicionales en 2027, ha sido tildado de «precocinado con el independentismo» por múltiples regiones. Montero insiste en negar privilegios: «Es falso que este sea un modelo ideado para contentar a Cataluña», y afirma que no hay «ningún tipo de privilegio o trato de favor» a ninguna comunidad. Sin embargo, el rechazo es abrumador, con comunidades como Madrid advirtiendo que «ni siquiera cuenta con el apoyo de sus socios de Gobierno, ni con el acuerdo de los socios de investidura, ni con el de ninguna comunidad autónoma, salvo Cataluña».

  • Galicia: Calificado de «muy decepcionante» por negociarse «a nuestras espaldas».
  • Murcia: Denunciado como «auténtica aberración» y «corrupción de Estado absoluto», nacido de la «bilateralidad con los independentistas».
  • Extremadura: Acusado de vulnerar la igualdad constitucional, con gritos de «¡Si no le gusta la Constitución, cámbiela!» dirigidos a Montero.

El PSOE se desmorona internamente: En Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page lamenta que «el pastel es más grande, pero los trozos son más injustos», criticando el «chantaje» independentista. Asturias se suma al rechazo, uniendo fuerzas con regiones del PP en una rara alianza contra el centralismo pro-catalán.

Las fisuras en la izquierda: Sumar y el PSOE bajo fuego

El Gobierno presume de elevar recursos a 224.507 millones en 2027, reduciendo brechas per cápita, pero oculta cómo preserva la ‘ordinalidad’ solo para Cataluña, elevándola a la tercera posición en financiación ajustada. Sumar, socio de coalición, denuncia que el modelo «dificulta avanzar hacia una financiación plenamente igualitaria» por criterios que favorecen a Cataluña. «Los primeros indicios sugieren que el diseño ha tratado de preservar el cumplimiento de la ordinalidad en el caso de Cataluña», advierten, cuestionando el reparto del IVA y cláusulas que perpetúan desigualdades históricas.

Esta autocrítica interna resalta cómo el PSOE sacrifica principios progresistas por pactos con separatistas, mientras Montero ofrece adhesión «voluntaria» como escape, un gesto que no convence a nadie.

La oposición fallida del PP y la firmeza contra el separatismo

El PP arremete verbalmente: Juanma Moreno critica el cierre con Junqueras, inhabilitado, como «inaceptable». Sin embargo, su rechazo parece oportunista, ya que no proponen alternativas viables y han evitado reformas en el pasado, permitiendo que el modelo actual caduque desde 2014.Vox lo tilda de «estafa» y «corrupción política», acusando al Gobierno de comprar apoyos con dinero público, una postura que expone la tibieza del PP frente al desafío separatista. Vox advierte que este modelo somete a España a los «caprichos del separatismo», uniendo voces de derecha e izquierda radical en rechazo, pero destacando la necesidad de una oposición intransigente con cualquier privilegio territorial.

Cataluña, en cambio, celebra: Una «ventana de oportunidad» con 4.700 millones extra, defendida por Illa como «el mejor de la historia». Esto agrava la percepción de un «cupón independentista» que amenaza la unidad nacional.

Amenazas legales y el futuro incierto

Las regiones amenazan con batallas judiciales, acusando al Ejecutivo de imponer un sistema «viciado» por ERC. Montero promete negociaciones bilaterales, pero la falta de consenso pone en jaque su viabilidad en el Congreso, donde PP y Vox votarán en contra, y Junts exige un concierto completo. Fuentes independientes señalan que, pese a promesas de más fondos para regiones del PP, el origen político del plan genera el rechazo principal.