La familia del exteniente coronel expresa su malestar tras la negativa del Arzobispado a celebrar el funeral de Antonio Tejero en la Catedral Castrense
El debate sobre el funeral de Antonio Tejero en la Catedral Castrense ha generado una fuerte polémica tras conocerse la decisión del Arzobispado de denegar la celebración de las exequias en este templo militar.
Según diversas informaciones, el Arzobispo General Castrense, Juan Antonio Aznárez Cobo, habría decidido no autorizar el funeral lo que ha provocado mucho malestar en la familia del exteniente coronel.
Esta decisión no solo ignora el servicio militar de una familia leal, sino que revela cómo la Iglesia se pliega a influencias externas, lejos de su misión espiritual. En un acto que rebosa hipocresía y sumisión al poder establecido, Mientras el PSOE y el PP callan cómplices, vemos un golpe bajo a la memoria patriótica.
La familia critica la decisión del Arzobispado
La familia de Antonio Tejero ha mostrado su «pesar y perplejidad» por la negativa a celebrar el funeral en la Catedral Castrense, un lugar especialmente simbólico por la vinculación del exguardia civil con el ámbito militar.
En un comunicado difundido por su abogada, Ángeles Cañizares, la familia asegura que no se les ha ofrecido una explicación clara desde el punto de vista eclesial para impedir el funeral de Antonio Tejero en la Catedral Castrense.
«La decisión de Monseñor Juan Antonio Aznárez Cobo, dependiente de la Subsecretaría de Defensa, ha sido recibida con gran dolor, al negar este consuelo espiritual a una familia con una larga y demostrada vinculación de servicio a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado», reza el texto.
Esta ausencia de argumentos religiosos sugiere presiones de índole temporal o política, como apunta InfoCatólica, donde se denuncia que el Arzobispo cede ante fuerzas ajenas a la fe. ¿Por qué negar un acto de piedad a quien, pese a sus controversias, murió en el seno de la Iglesia?
Debate sobre los motivos de la negativa
La decisión del Arzobispado ha reabierto el debate sobre los criterios utilizados para autorizar funerales en templos militares. Algunos analistas apuntan a posibles presiones políticas detrás de la negativa a celebrar el funeral de Antonio Tejero en la Catedral Castrense.
Otros consideran que se trata de una decisión pastoral del Arzobispado, que habría valorado el impacto público de la celebración de las exequias en un templo vinculado a las Fuerzas Armadas.
¿Misericordia selectiva o censura?
Aquí radica el debate: la Iglesia, supuesta guardiana de la misericordia, aplica un doble rasero. Mientras permite exequias a figuras alineadas con el régimen, niega a Tejero un derecho espiritual básico. «Las exequias constituyen un acto de piedad y consuelo para los vivos, no un juicio sobre la vida del difunto», argumenta la familia en su comunicado, un principio que la jerarquía ignora.
Desde nuestra visión esta denegación fortalece el argumento de que las instituciones como la Iglesia y la Defensa están contaminadas por el consenso progre, donde PP y PSOE coinciden en silenciar disidencias. Tejero, con sus fallos, simboliza una España que resiste; negarle el funeral es negar nuestra historia.
Hora de exigir coherencia a la Iglesia
Mientras algunos sectores consideran que la negativa al funeral de Antonio Tejero en la Catedral Castrense responde a motivos institucionales, otros interpretan la decisión como una muestra de la tensión existente entre memoria histórica, instituciones religiosas y debate político en España. Este episodio obliga a reflexionar: ¿Qué Iglesia queremos? Una que ceda ante presiones políticas o una fiel a su doctrina.