La investigación revela que el 112 recibió llamadas alertando del mal estado de la pasarela de El Bocal un día antes del accidente en Santander.
La investigación sobre el colapso de la pasarela de El Bocal en Santander ha dado un giro relevante tras conocerse que existieron avisos previos sobre el estado de la infraestructura. Según los registros, el servicio de emergencias 112 recibió llamadas de alerta el día anterior al suceso.
Las alertas ignoradas
El informe señala que, tras recibir el aviso ciudadano, el 112 derivó la información a la Policía Local. Sin embargo, no se tomaron medidas preventivas como el precinto de la zona o la señalización del riesgo en la pasarela de El Bocal, que finalmente terminó colapsando.
La justicia investiga ahora si la falta de actuación tras los avisos pudo influir en el colapso de la pasarela de El Bocal, una tragedia que ha conmocionado a Cantabria.
«Todas las cuestiones y circunstancias relativas al colapso de la pasarela están judicializadas y no pueden revelarse determinados detalles hasta que la investigación judicial finalice», ha señalado el servicio 112 ante la insistencia de los medios.
Santander sancionará al agente que omitió el aviso previo al colapso de la pasarela
El Ayuntamiento de Santander ha confirmado que abrirá un expediente sancionador al policía local que se encontraba de guardia el día del trágico derrumbe de la pasarela de la calle Castilla. Según las investigaciones, el agente no tramitó la llamada de alerta que advertía sobre el mal estado de la estructura minutos antes de que esta se desplomara, provocando la muerte de los jóvenes.
La alcaldesa de la ciudad ha sido tajante al respecto, señalando que la actuación del funcionario no cumplió con los protocolos de seguridad establecidos. «Se llegará hasta el final para depurar responsabilidades ante una negligencia que pudo haber cambiado el curso de los acontecimientos», han apuntado fuentes municipales.
Investigación judicial en marcha
Actualmente, las diligencias practicadas por la Policía Nacional se encuentran a disposición del juzgado, mientras las familias y la sociedad santanderina exigen respuestas sobre el estado de la infraestructura y la posible falta de actuación tras los avisos de peligro en la pasarela de El Bocal. Exigen que se asuman responsabilidades en todos los niveles, tanto técnicos como humanos.
El bipartidismo PSOE-PP ha fallado estrepitosamente, priorizando disputas administrativas sobre la vida humana. Las vidas truncadas de estos jóvenes simbolizan el precio humano de la ineficiencia estatal, donde la juventud paga las consecuencias de un sistema fallido.
¿Quiénes eran las víctimas?
La tragedia se cobró la vida de jóvenes que compartían una estrecha amistad y un futuro prometedor. El grupo se había reunido en La Maruca para despedir a dos compañeras que partían próximamente de Erasmus.
Entre los fallecidos se encuentran Lucía S. C. (22 años), natural de Camargo; Xabier B. M. (21 años), de Balmaseda; Celia L. G. (19 años) y Eunate H. A. (20 años), ambas de Barakaldo; Lluna V. A. (20 años), residente en Almería, y Elena, de Guadalajara.
Dos de las víctimas, Celia y Lluna, habían sido entrevistadas recientemente por su brillante expediente, ya que se preparaban para viajar a Tipperary, Irlanda, con una beca para completar sus estudios en un hospital equino.
Lo que debía ser una celebración por sus metas académicas terminó en una de las mayores tragedias recientes en la costa cántabra.
Enlace de interés: Tragedia en Santander: ¿de quién es la pasarela?