Trump desmantela Venezuela: tres pasos al orden

Escrito el 08/01/2026
Equipo NE

El gobierno de Estados Unidos ha desvelado su estrategia en tres fases para reestructurar Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Esta no es una intervención improvisada, sino un asalto calculado contra el caos izquierdista que ha arruinado a una nación rica en recursos. Mientras la izquierda internacional grita «imperialismo yanqui», la realidad es que este plan podría rescatar a millones de venezolanos de la pobreza y la opresión impuestas por un régimen corrupto.

El anuncio vino directamente del Secretario de Estado Marco Rubio, quien compareció ante el Congreso para detallar la hoja de ruta. «No queremos que descienda al caos», afirmó Rubio, enfatizando la urgencia de controlar los recursos clave para evitar un colapso total. Según las fuentes, el enfoque incluye la toma de control de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano, valorados en miles de millones, para venderlos a precios de mercado y destinar los fondos al pueblo, no a las mafias chavistas. «Vamos a venderlo en el mercado a tasas de mercado, no a los descuentos que Venezuela estaba recibiendo», declaró Rubio, asestando un golpe directo a las redes ilícitas de exportación.

Fase 1: estabilización, el puñetazo inicial contra la anarquía

La primera etapa se centra en frenar el deterioro acelerado del país y prevenir un vacío de poder que alimente más violencia. Con bloqueos marítimos y la interceptación de tanqueros, Washington busca imponer orden donde el chavismo solo dejó ruina. Informaciones de Reuters destacan que esta fase implica estabilizar el sector petrolero para evitar el caos institucional. Críticos progresistas, como los de El País, ven esto como un «nuevo orden impuesto por Trump», pero ¿acaso no es preferible al hambre y la represión que Maduro exportó a la región?

Fase 2: recuperación, capitalismo al rescate

Aquí entra el acceso prioritario para empresas estadounidenses y occidentales al vasto mercado petrolero venezolano. No se trata de colonialismo, sino de inyectar eficiencia donde el socialismo solo generó miseria. La fase incluye procesos de reconciliación nacional, con amnistías y la liberación de presos políticos para reconstruir la sociedad civil. Como explica NDTV, esto busca promover la recuperación económica y evitar que rivales como China o Rusia llenen el hueco dejado por Maduro. «Comenzar a crear el proceso de reconciliación nacional dentro de Venezuela», dijo Rubio, abogando por el retorno de exiliados opositores.

Fase 3: transición, el fin del virus socialista

La etapa final apunta a un nuevo marco político, integrando a la oposición y erradicando las raíces chavistas. Esto choca con las narrativas victimistas de la izquierda, que prefieren defender dictadores antes que la libertad. Publicaciones como The Cipher Brief debaten escenarios post-captura, argumentando que sin una guía firme, Venezuela podría fracturarse aún más. Trump ha sido claro: EE.UU. «dirigirá» temporalmente para asegurar una transición hacia la democracia, un movimiento que realinea la seguridad hemisférica contra amenazas externas.

¿Es esto injerencia o salvación? Mientras progresistas europeos y latinoamericanos claman soberanía, lo que en realidad vemos es una oportunidad para extirpar el socialismo que ha infectado la región. El debate está abierto: ¿debe EE.UU. liderar o dejar que Venezuela se hunda más?

Mientras EE.UU. impone orden en Venezuela, Donald Trump no pierde tiempo en desmantelar las ataduras globalistas que han debilitado a América. En un golpe audaz contra el multilateralismo progresista, Trump ha ordenado la retirada inmediata de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, incluyendo 31 vinculadas a la ONU. Esta medida, parte de su doctrina «America First», expone el fracaso de burocracias internacionales que, según críticos conservadores, solo sirven para dilapidar recursos estadounidenses en agendas izquierdistas. Fuentes como El Mundo reportan que esta decisión busca priorizar la soberanía nacional sobre entes supranacionales que han sido infiltrados por influencias antioccidentales. ¿Coincidencia o estrategia maestra? Esta retirada podría liberar recursos para intervenciones decisivas como la de Venezuela, demostrando que Trump no tolerará más el «globalismo» que ha permitido regímenes como el chavismo prosperar bajo el manto de organizaciones ineficaces.