En un panorama regulatorio donde las decisiones estatales priorizan intereses económicos sobre la seguridad ciudadana, la obligatoriedad de las balizas V16 se presenta como un escándalo flagrante. Desde el 1 de enero de 2026, la Dirección General de Tráfico (DGT) exige este dispositivo para reemplazar los triángulos reflectantes, alegando mejoras en la seguridad vial. Sin embargo, ¿se trata de una genuina medida protectora o de una estafa encubierta que amenaza la salud de miles de conductores?
El conflicto surge con evidencia de que los imanes potentes de estas balizas representan un riesgo para personas con marcapasos o desfibriladores implantables (DAI). Esta negligencia gubernamental ignora a un sector vulnerable, priorizando una modernización forzosa que apesta a negocio para fabricantes selectos.
El testimonio de una afectada y las advertencias médicas
Un artículo reciente en 20minutos.es expone el caso de una mujer con marcapasos desde hace casi una década. Ella expresa su frustración: «¿Y qué hago? Yo normalmente conduzco sola». Sus médicos le han prohibido manipular la baliza por el riesgo de interferencia magnética. Las instrucciones de algunos modelos advierten: «Este dispositivo posee una base magnética altamente inductiva; evite colocarlo cerca de fuentes que emitan o reciban radiación magnética o de marcapasos».
La DGT minimiza el problema, argumentando que las balizas son «para el techo del vehículo, no para el pecho». No obstante, al colocarlas, el conductor las acerca inevitablemente al tórax, violando la distancia de seguridad recomendada de 10-30 cm.
Opiniones expertas: un debate dividido
Expertos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) intentan tranquilizar, afirmando que «no hay peligro si se usa con sentido común» y comparando el riesgo con objetos cotidianos como móviles. El doctor Ignacio Fernández Lozano, presidente de la SEC, señala: «A 10 cm no habría riesgo de interferencia».
Sin embargo, esta visión choca con alertas más alarmantes. El cardiólogo José Abellán advierte en Instagram: «Las nuevas balizas V16 obligatorias en España pueden interferir, interaccionar y anular el efecto de los marcapasos y desfibriladores». Explica que el imán activa un «modo magnético» temporal, potencialmente fatal en situaciones de estrés como una avería en carretera.
Hay cardiólogos coinciden en que «no existe evidencia de que las balizas V16 homologadas conlleven un riesgo generalizado», pero recomiendan mantener distancia y usar el brazo contrario.
La Fundación Española del Corazón (FEC) publica infografías afirmando que «el riesgo solo aparece si la baliza se coloca muy cerca del pecho». ¿Por qué no se exigieron balizas sin imanes, como las de ventosa?
La Asociación Corazón y Vida minimiza: «La baliza V16 no afecta a personas con marcapasos o DAI si se mantiene la distancia adecuada», criticando «titulares alarmistas».
La incertidumbre entre los ciudadanos se intensifica y contrasta con la pasividad oficial, alimentando sospechas de que la V16 beneficia a fabricantes mientras los ciudadanos asumen riesgos innecesarios.