La izquierda en el ocaso del sanchismo

Escrito el 06/09/2026
Octaviocortes

La izquierda en el ocaso del sanchismo

Por Octaviocortes10:13 h

Todo se está recolocando, todo se está reconfigurando. La izquierda patria ya está atareada en la búsqueda de un nuevo código con el que sobrevivir...

Por Octavio Cortés

Todo se está recolocando, todo se está reconfigurando.

            La izquierda patria ya está atareada en la búsqueda de un nuevo código con el que sobrevivir a la caída inevitable de Sánchez. Tendrán años para reorganizarse en la oposición, quizás en torno a Rufián, quizás ante un nuevo PSOE que encuentre un tesoro escondido entre las ruinas de estos años, no se sabe. Lo que sucede es que en la época de Instagram las cosas se mueven demasiado deprisa.

Para empezar, la izquierda mediática está de mudanza.

            Lo País está en manos de tramoyistas armenios que se dedican a montar, sin demasiado disimulo, un nuevo decorado de falso progresismo. La tribu de TVE está huyendo hacia los frescos prados de la séptima, siguiendo a la dupla Javier Ruiz / Santaolalla como ratones hipnotizados por un flautista palestino. El mundo oblongo y cenutrial de Ferreras se ha quedado en el centro y no parece que vaya a moverse de allí. Los digitales panfletarios, por su parte, ya saben que sólo tienen la opción de reducir plantillas.

Luego tenemos el sanchismo folklórico

            Luego tenemos el sanchismo folklórico, es decir, la turba charil, el conglomerado islámico, el feminismo callejero e inútil, el voto gay chillón, el sindicalismo de sobremesa. Todo ese mundo va a tener que encontrar un nuevo refugio bajo el sol y armarán, a buen seguro, nuevos tinglados, nuevas siglas, nuevas plataformas cretinoides. La alternativa es ponerse a trabajar y nadie en su sano juicio imagina a Ada Colau o al kiosquero podemita levantándose pronto por la mañana.

            Una incógnita de este futuro inmediato es el maniobrar de los periféricos, sobre todo los vascos y los catalanes. Con Puigdemont varado en Bélgica por los siglos de los siglos y Aliança Catalana dando el sorpasso a todo el mundo, el panorama en Cataluña va a cambiar y, en cualquier caso, va a escorarse hacia la derecha. En el País Vasco todo dependerá de las marrullerías del PNV, sobre todo las internas para intentar frenar a Bildu. Todos ellos tendrán fácil el discurso (con la entrada de Vox por fin en escena) y difícil la gestión, porque de un modo u otro, su supervivencia viene dada desde siempre por su capacidad de negociar en la capital. Como simple vehículo de retórica heroica, los nacionalismos no sirven: ese es la sencillísima razón del colapso de Junts.

            ¿Podemos llegar a un escenario como el francés o el italiano, con un bipartidismo Vox / PP en que los azules ocupen el espacio de la socialdemocracia y las siglas socialistas queden en anécdota? Cosas más raras se han visto, pero aún queda en España mucho rescoldo guerracivilista, comecuras y polizón. La clave profunda será la económica, porque viene una era de inflación descontrolada y disrupción tecnológica. El mundo en sí mismo va a dejar de ser conservador. ¿Alguien conseguirá tejer un relato que empalme con la tradición marxista? Eso es lo que está por ver.

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