Holanda aplica eutanasia a un bebé de 2 años discapacitado: no hablaba, no lo pidió
El comité avala el primer caso entre 1 y 12 años. Países Bajos confirmó la eutanasia. Entérate de todos los detalles de este suceso, aquí.
Países Bajos ha consumado la primera eutanasia a un bebé de casi dos años con discapacidad grave. El menor no hablaba y no pudo pedir morir. Médicos y padres acordaron acabar con su vida a finales de 2025. Un comité de revisión acaba de dictaminar que se actuó con «debido cuidado». El caso abre de par en par el debate sobre hasta dónde está dispuesta a llegar Europa —y la izquierda española— cuando el Estado decide qué vida merece continuar.
Un menor de dos años que no pudo decidir
El niño nació a las 26 semanas de gestación. Sufrió un daño cerebral grave que derivó en parálisis cerebral severa, discapacidad visual y convulsiones epilépticas casi resistentes a la medicación. Cerca de los 24 meses, su edad de desarrollo se estimaba en seis semanas. Tenía mucosidad en los pulmones, respiraba y tragaba con dificultad y descansaba mal. No se comunicaba. LifeNews lo resume sin eufemismos: «no hablaba, él no lo pidió».
La eutanasia a un bebé bajo la norma de 2024
En 2024 el Ejecutivo neerlandés amplió la eutanasia a niños de 1 a 12 años si se declara sufrimiento «insoportable y sin perspectiva de alivio», no hay otra solución razonable y interviene al menos un médico independiente. Si el menor no puede solicitarla, deciden los padres con el facultativo. El comité escribió que «todas las facetas del ser humano» —motricidad, conducta y personalidad— «estaban gravemente afectadas y no iban a mejorar». El niño no estaba en una agonía terminal inmediata; se le sedó y se le provocó la muerte. Las autoridades esperaban hasta cinco casos al año. Este es el primero.
El mismo precipicio que la izquierda normaliza en España
La Fiscalía neerlandesa aún debe revisar el expediente. Mientras tanto, el precedente queda sentado: un Estado puede certificar que una vida discapacitada «no va a mejorar» y extinguirla sin que el interesado hable. Es la misma pendiente que el PSOE abrió en España con la ley de 2021 y que el PP no revirtió. Europa se suicida cuando convierte la muerte en un trámite. Quienes hoy celebran el «debido cuidado» mañana discutirán el siguiente escalón. Los menores quedan otra vez a merced del dogma progresista. La vida vulnerable —la del no nacido, la del enfermo, la del que no puede protestar— deja de ser un bien protegido y pasa a ser un problema a gestionar.