Meloni anuncia una ley para prohibir el burka y el hiyab en los colegios italianos
Italia llevará al Consejo de Ministros una norma para prohibir el burka y el hiyab en los colegios, limitar extranjeros por aula y exigir italiano a padres.
Giorgia Meloni ha anunciado que su Gobierno llevará pronto al Consejo de Ministros una norma para prohibir el burka y el hiyab en los colegios, fijar un tope de alumnos extranjeros por clase y obligar a aprender italiano a los padres de menores con graves problemas de integración. El anuncio se produjo en Roma, en la fiesta Fenix de Gioventù Nazionale.
Tope de extranjeros por aula y lengua italiana
La primera ministra sostuvo que los alumnos italianos no deben convertirse en minoría en sus propias aulas. Según su planteamiento, un solo niño que no entienda el idioma puede integrarse con compañeros y profesores; cuando muchos o la mayoría no comprenden la lengua de la clase, «eso ya no es integración, es abandono». La medida pretende fijar por ley un número máximo de extranjeros por aula. En paralelo, los padres de estudiantes extranjeros con serias dificultades de inserción deberán aprender italiano. El presidente de la Asociación Nacional de Directores, Antonello Giannelli, advirtió después de dificultades prácticas en barrios con alta concentración extranjera, donde ya existía una circular del 30% de difícil aplicación.
Prohibir el burka y el hiyab en los colegios
Meloni vinculó el veto de prendas que cubren el rostro a la igualdad entre hombres y mujeres, que calificó de principio «innegociable» en calles y escuelas. «A la escuela se va con el rostro descubierto» y, en Italia, «nadie, en nombre de una tradición real o presunta, puede decidir que una joven deba esconderse». El paquete, según las versiones difundidas, incluye burka y hiyab o niqab. Mientras Roma pone límites en el aula, en España el Gobierno de Pedro Sánchez sigue sin un criterio comparable de integración escolar.
Escuela, esfuerzo y contraste con el buenismo
La dirigente italiana encuadró la reforma en una escuela que evalúe, corrija errores y no iguale calificaciones por sistema. También anunció extender la denominación de «liceo» a itinerarios técnico-profesionales. El contraste con las políticas de la izquierda española —más atentas al eslogan que al idioma, la disciplina y la convivencia— es evidente. Italia discute cupos y velo; aquí se aplaza el problema.