Imágenes del asalto junto al Mercadona: 4 inmigrantes, una cadena de oro y 4 puñaladas
Un ceutí recibe 4 apuñaladas junto al Mercadona de la Almadraba. Escuchó en dariya «dale más». Marlaska habla de inseguridad subjetiva.
Gaby Ramírez Medinilla, ceutí, volvía a casa de madrugada el viernes 18 de septiembre cuando cuatro migrantes le rodearon junto al Mercadona de la Almadraba. Le exigieron el oro, le asestaron cuatro apuñaladas en Ceuta y, mientras intentaba huir, oyó en dariya que le pidieran «más puñaladas». Llegó por su cuenta al Hospital Universitario. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, vuelve este lunes a la ciudad hablando de «inseguridad subjetiva».
El asalto junto al Mercadona de la Almadraba
Tras quedar con amigos, Ramírez tomó el atajo y paró un instante la moto. En un callejón se vio cercado por cuatro encapuchados —salvo uno—. Sin diálogo previo, recibió la primera cuchillada «a modo de intimidación». El objetivo era su cadena de oro, con las chapas de sus abuelos, que lleva dieciséis años. «Me dice “oro, oro”», relató a El Pueblo de Ceuta. Se defendió con un puñetazo. Entonces el ataque se multiplicó.
«Dale más, más puñaladas» mientras huía
El joven entiende dariya. Los otros instigaban: «Pégale más, más puñaladas». Logró zafarse y, al correr, le clavaron la última en la espalda. Montó la moto «a tope» hacia el hospital. Se cruzó con patrullas de la Legión, les mostró la mano ensangrentada y les indicó el lugar. Los militares comprobaron que podía seguir y salieron en busca de los agresores. En urgencias le pusieron cuatro grapas y pegamento quirúrgico en una laceración. No se lesionaron arterias ni órganos vitales. «Hay que darle gracias a la vida», dijo.
Lo que Marlaska llama subjetivo y el Gobierno no frena
El relato choca con el discurso de Interior y con la inacción de PSOE y PP ante la frontera. No es un incidente aislado: forma parte del clima que la crisis de Ceuta arrastra desde el asalto de julio, con todo tipo de agresiones en la vía pública y un relato oficial que minimiza lo que los ceutíes viven de día y de noche. Presentar cuatro apuñaladas como percepción «subjetiva» no cura heridas ni recupera la calle.