Un inmigrante etíope intenta arrancar un ojo a un menor en Friburgo y queda libre
Etíope de 41 años agredió a un menor de 14 en la estación de Friburgo, le metió los dedos en el ojo y fue puesto en libertad. Investigación abierta.
Un inmigrante etíope de 41 años agredió el 9 de septiembre a un menor de 14 años en la estación de tren de Friburgo. El ataque, sin provocación previa, incluyó un puñetazo, amenaza de muerte e intento de arrancarle un ojo. La Policía Federal investiga lesiones, pero el sospechoso ya está en libertad.
El ataque en la estación de Friburgo
Leon, de 14 años, acababa de bajar de un tren procedente de Heilbronn y esperaba a su padre, Roland H., en una escalera. Según el relato recogido por Remix News y Bild, un inmigrante etíope le golpeó el rostro de improviso. El impacto hizo que la cabeza del adolescente diera contra un escalón de piedra. El agresor se inclinó entonces sobre él, le introdujo los dedos en el ojo y gritó: «¡Te voy a matar!». Así lo describió el testigo Pino R., dueño de una cafetería, a Bild: «Vi y oí al autor correr hacia el chico gritando: “Te voy a matar”».
Intervención civil, arma y libertad del sospechoso
Pino R. apartó al atacante, pidió auxilio a sus empleados y avisó a la policía. En el bolsillo del hombre hallaron un cuchillo utilitario y spray de pimienta. El sospechoso dijo a los agentes que había confundido al menor con otra persona. La Policía Federal de Weil am Rhein confirma una investigación por lesiones, pero el inmigrante etíope fue puesto en libertad. El padre se pregunta, según Opposition24, «por qué un hombre así vuelve a estar suelto». El patrón no es extraño en Europa: la violencia contra menores y las agresiones a jóvenes se repiten mientras gobiernos de izquierda y una derecha acomodaticia evitan deportaciones firmes.
Secuelas del menor y un debate que Berlín elude
Leon ingresó con contusión mandibular, lesiones oculares, náuseas y mareos. Su padre indica que la herida de la mejilla recuerda a una esvástica, sin que esté acreditado que el agresor intentara tallar ese símbolo. El menor toma analgésicos, recibe tratamiento psiquiátrico, se aísla y dice que no volverá a un tren. «Desde el ataque se despierta todas las noches gritando», relató Roland H. El caso vuelve a mostrar lo que ocurre cuando el transporte público europeo se convierte en escenario de agresiones de inmigrantes y la respuesta institucional es soltar al detenido.