Registros a menores por la paliza a militares en Berriozar: móvil, desprecio a lo español
La juez Corbacho registró habitaciones de 5 detenidos, 3 menores en julio, por la paliza a 10 militares en Berriozar. El auto cita desprecio a lo español.
La juez María Luisa Corbacho ha ordenado registrar las habitaciones de cinco detenidos por la agresión a 10 militares fuera de servicio en una terraza de Berriozar. Tres eran menores el 19 de julio —dos lo siguen siendo— y el auto, difundido por El Español, atribuye el ataque a una acción «planificada y coordinada» cuyo móvil es el desprecio a lo español y a las instituciones del Estado.
Irrumpieron solo contra la mesa de la bandera
Los soldados del Regimiento de Infantería América 66 veían la final del Mundial con camisetas de la Selección y una bandera de España de gran tamaño. Según la magistrada del Juzgado de Instrucción 2 de Pamplona, los encapuchados entraron «de modo rápido, súbito» y no se dirigieron a ninguna otra mesa. Llevaban barras metálicas y defensas extensibles. Al menos ocho precisaron tratamiento; hubo nariz rota y costillas fracturadas. El vídeo del local muestra que aún hay autores sin detener.
El desprecio a lo español, escrito en el auto
Corbacho busca armas prohibidas y «elementos gráficos, fotográficos o manuscritos que reflejen la animadversión a lo español». Antes del golpe, una clienta avisó a la Policía Municipal por una camiseta de Núcleo Nacional; tres jóvenes de la mesa contigua fotografiaron a los militares y retransmitieron su ubicación. Ese mismo día los cinco arrestados —todos navarros; el más joven nació en 2010— estuvieron en una concentración antiespañola en Pamplona. Un menor tomó después el autobús hacia Berriozar.
Cinco presos y un sumario que no cierra
Se les imputan lesiones agravadas con instrumento peligroso, atentado, grupo criminal, armas prohibidas y discriminación ideológica. Mientras el Ejecutivo de Sánchez y sus socios forales banalizan la hostilidad hacia la bandera y el Ejército —el mismo clima que deja a militares expuestos en Ceuta—, en Navarra vestir España acabó en paliza. No es un episodio aislado: la presión sobre las Fuerzas Armadas y la inseguridad que Interior llama subjetiva se repiten.