Vídeo de la violencia en la acampada de Sol: un señor mayor acaba tirado en el suelo
Un vídeo de la acampada de Sol muestra a un señor mayor en el suelo y la expulsión de Bertrand Ndongo entre gritos. Mira el vídeo aquí
La violencia en la acampada de la Puerta del Sol quedó registrada este lunes en dos vídeos que recorren X. En uno, un señor mayor con chaqueta oscura aparece tendido en el adoquín mientras varias personas lo sujetan o lo apartan. En el otro, el comunicador Bertrand Ndongo es rodeado y empujado fuera de la plaza al grito de «¡Fuera fascista!» y «¡Que te pires!».
Lo que se ve, no el relato oficial
El clip difundido muestra el forcejeo a ras de suelo y, acto seguido, el cerco a Ndongo junto a los toldos de Café Europa.
El propio Ndongo acompañó su grabación con esta frase: «Son tan pacíficos que meten patadas en la cabeza a un señor mayor tirado al suelo». Las imágenes a simple vista, desmienten el decorado de asamblea serena que se vende desde las lonas.
Violencia en la acampada y el cartel de «paz»
La violencia en la acampada no es un detalle menor: es el método con el que un campamento de tiendas se reserva el kilómetro cero. Quien no comparte el guion —vivienda como palanca contra el Gobierno, okupación como virtud— es marcado como «fascista» y expulsado en grupo. El PSOE y sus socios celebran la plaza tomada; el PP de Almeida y Ayuso discute plazos y tribunales, no el fondo: una vía pública convertida en recinto ideológico. La misma izquierda que llora desahucios selectivos practica el desalojo exprés del disidente.
Quien debería abrir paso mira hacia otro lado
La Delegación del Gobierno ha sostenido que, «mientras no haya disturbios», no le corresponde actuar. El vídeo del señor mayor en el pavimento y la jauría verbal contra quien graba obligan a preguntar qué entiende Moncloa por disturbio. Ocupar Sol, vetar periodistas incómodos y reducir a un anciano al suelo no es política de vivienda: es impunidad de campamento. Mientras el Ejecutivo negocia el decreto y el Ayuntamiento calcula plazos, la plaza deja de ser de todos.