Otro virus, otro pánico, otra factura para usted ¿Nos toman por tontos?
Una declaración oficial de alerta sanitaria y un único fallecimiento en el país vecino vuelven a ocupar los titulares. ¿Qué pienso? Aquí va.
Usted ha visto cómo, de un día para otro, los titulares se han alineado para hablar de la alerta por el virus Shamonda, por un solo fallecido. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación asegura que España está en «alerta» ante focos en explotaciones de ganado vacuno, al tiempo que pide calma y afirma mantener «contacto permanente» con Francia, las comunidades autónomas y las autoridades sanitarias. El motivo que justifica elevar el tono es el fallecimiento, confirmado el jueves en Francia, de una persona con inmunodepresión grave que resultó infectada por este patógeno. Hasta ahora no se consideraba transmisible a humanos y se trata, según el propio MAPA, del primer caso mundial conocido. Un solo muerto en Francia y España entera en «alerta»: esto ya lo hemos vivido, incluso los ganaderos lo han vivido más veces. ¿Empezarán las grandes matanzas de ganado en aras de la seguridad? ¿Seguiremos arruinando nuestro sector primario?
Repasemos los hechos
El shamonda es, según el propio Ministerio, una enfermedad emergente del ganado vacuno que transmiten los mosquitos: no es de declaración obligatoria, no mata al animal y su peor efecto sería menos leche en la vaca. La víctima francesa sería la primera infección humana registrada en el mundo, y las autoridades galas reconocen que no ven riesgo para la población general. Ese matiz, curiosamente, no cabe en los titulares.
Las autoridades francesas investigan el episodio bajo el enfoque «Una sola salud» y han señalado que, con los conocimientos actuales, no se ha identificado ningún riesgo sanitario para la población general. El paciente presuntamente, presentaba un cuadro de inmunosupresión severa y estaba hospitalizado por una patología grave. Mientras tanto, en España los focos confirmados en animales se localizan en Córdoba, Toledo, Cantabria, Madrid, Ávila y Girona, con detecciones desde septiembre mediante vigilancia pasiva. El virus, emergente y no de declaración obligatoria, se transmitiría principalmente por picadura de jejenes del género Culicoides y afecta sobre todo al vacuno, provocando fiebre, diarrea y caída de la producción láctea, sin causar la muerte del animal.
«Alerta» y «calma» en la misma frase
En España, nuestra ministra de Sanidad, Mónica García, ha declarado este viernes que se seguirán «todas las herramientas y servidores públicos» y que se actuará «como siempre», «lo que hicimos con el hantavirus y lo que hemos hecho con todas las enfermedades emergentes». Es decir, las mascarillas para las fotos y vídeos de informativos, los propios cámaras sin mascarilla ni epis de tipo buzo, que es solo "pa la foto hombre"
Usted recordará el despliegue mediático y gubernamental en torno al crucero con hantavirus: hace unos meses, tres pasajeros de un crucero murieron por hantavirus y aguantamos semanas de titulares de terror. Un episodio que ocupó portadas durante días mientras se insistía en el control y la vigilancia.
Aquí el patrón se repite con un único fallecimiento en un paciente gravemente inmunodeprimido y con las propias autoridades francesas descartando, por ahora, riesgo general. Es demasiado trola para ser verdad lo de "epidemia", aún... La sincronización de medios para elevar un caso excepcional a «alerta» nacional resulta, cuando menos, llamativa.
¿Seguimiento constante o espectáculo recurrente?
El MAPA insiste en que la situación se sigue de cerca, con especial atención a la evolución de los casos y a la caracterización de los genotipos (tipo 1 en varias provincias y tipo 2 en Cantabria). Las detecciones europeas se extienden a Austria, Alemania, Bélgica, Francia y otros países, pero la narrativa que llega al ciudadano español prioriza el fallecimiento francés y la declaración de alerta. Usted puede preguntarse si este énfasis responde a una evaluación técnica proporcionada o si vuelve a activarse el mecanismo de alarma que ya conocimos con el hantavirus del barco. Trece casos bastaron para aquel teatro. Hoy, con un solo fallecido, vuelven a afinar las trompetas. No le digo que nos vayan a encerrar; le digo que ya sabemos lo que cuesta callar.
El paripé y el alarmismo ahora no toca
Usted tiene derecho a preguntarse si no estamos ante otro paripé. Con la situación económica que está asfixiando a las familias, la inseguridad que estamos viendo día a día en Ceuta y ciudades españolas, la vivienda y el adelanto electoral encima de la mesa, dedicar este volumen de titulares y declaraciones oficiales a un virus que afecta sobre todo al ganado y a un único fallecimiento en Francia parece surrealista.
La ciudadanía puede exigir proporcionalidad; el alarmismo, en este contexto, no parece la respuesta más sensata. ¿Quién se beneficiará de todo esto? Todos los portales repiten la misma palabra: «alerta». ¿Casualidad? Cuando todos tocan la misma nota a la vez, uno empieza a desconfiar de la partitura.