Por cada 10 trabajadores que viven del sector privado, hay 8,5 trabajadores que viven del Estado
En diciembre de 2025, 16,06 M de personas percibían sus rentas del Estado frente a 18,82 M de ocupados privados. La proporción alcanza 85,34 por cada 100.
España registra ya 85,34 personas que cobran del Estado por cada 100 ocupados del sector privado, según el cálculo de Libertad Digital con datos a diciembre de 2025. Ese mes había 18.821.900 trabajadores en la empresa privada y 16.061.827 ciudadanos cuyos ingresos procedían principalmente del sector público, ya fueran empleados de la Administración, pensionistas o perceptores de prestación por desempleo.
El peso de quienes cobran del Estado
El desglose de esas 16,06 millones de personas que cobran del Estado es el siguiente: 9.438.579 pensionistas del Régimen General, 736.075 de Clases Pasivas, 3.641.400 empleados públicos, 462.568 perceptores de pensión no contributiva y 1.783.205 beneficiarios de prestación por desempleo. La categoría no implica que estas personas no hayan cotizado o trabajado, sino que sus rentas actuales dependen del presupuesto público, a diferencia de quienes generan ingresos en el sector privado.
Evolución desde 2008: se estrecha la brecha
En diciembre de 2008 la proporción era de 83,39 por cada 100 ocupados privados (14,15 millones frente a 16,97 millones). Desde entonces, quienes viven de lo público han crecido un 13,47 % (1,9 millones más), mientras que el empleo privado solo ha subido un 10,89 %. El mayor incremento corresponde a los pensionistas de la Seguridad Social (+22,57 %) y a los empleados públicos (+18,17 %). La única partida que ha bajado es la de las prestaciones por desempleo (−23,10 %). Sin esa reducción, la distancia se habría reducido aún más.
Una estructura cada vez más dependiente del presupuesto
El resultado es una sociedad en la que casi 85 de cada 100 trabajadores del sector privado sostienen a una persona cuyas rentas salen de las arcas públicas. El envejecimiento y el crecimiento del empleo público explican la mayor parte del avance. La caída del desempleo ha mitigado en parte el desequilibrio, pero la tendencia de fondo apunta a una presión creciente sobre quienes generan riqueza en la empresa privada.