Los comercios aterrorizados: Barcelona, Palma y Madrid se preparan y blindan sus negocios
Comerciantes de Barcelona, Mallorca y Madrid se blindan por el temor a los posibles disturbios convocados en redes. Mira los vídeos, aquí.
La mayoría de los comercios del centro de Barcelona prevén abrir solo por la mañana y bajar la persiana al mediodía ante el temor a más disturbios. Trabajadores de establecimientos como Aw Lab, en Portal de l’Angel, reconocen abiertamente: «Estamos acojonados». Tras los incidentes del fin de semana pasado, que dejaron 130 detenidos (74 de ellos menores), los locales se preparan para evitar posibles saqueos masivos. Núria Parlon, consellera d’Interior, ha confirmado la veracidad de las convocatorias anónimas de la plataforma Blocus, que alientan a replicar movilizaciones similares a las de Francia, especialmente en la noche de Halloween del 31 de octubre.
Preparativos por el temor a más disturbios en el centro
Tiendas como Guess, en Passeig de Gràcia, cerrarán a las cuatro de la tarde porque «hay mucha paranoia». Swatch protegerá cristales con tarimas y vinilo y retirará productos a un almacén. Foot Locker, Zara, Rituals y Adidas ya instalan paneles de madera. Las encargadas de Brandy Melville advierten que «los mensajes que se han compartido por los chats de Blocus dan miedo» y que «no sabemos si solo van a saquear tiendas o a hacer daño a la gente».
El blindaje se extiende a Palma y Madrid
Lo que hasta hace poco se veía como algo lejano en Francia ya ocurre aquí. La FNAC de Palma de Mallorca ha comenzado a tapiar escaparates.
En Madrid, comercios de la Gran Vía se preparan ante posibles saqueos. Los comerciantes actúan por su cuenta porque ya no se confía en el Estado para salvaguardar la seguridad.
La responsabilidad de las políticas que han normalizado el caos
Los trabajadores de Aw Lab señalan que la situación «tiene que acabar ya» y que tienen que ir a trabajar «con miedo». Cuando el Gobierno y las instituciones no garantizan el orden, el comercio asume el coste de la inacción. El resultado es un centro comercial que se transforma en fortaleza provisional mientras las convocatorias circulan libremente.
El Estado ha renunciado a su función esencial
Cuando los ciudadanos y los comerciantes tienen que blindar escaparates, acortar horarios y trabajar «con miedo», el Estado ha dejado de cumplir su obligación primordial. Las políticas de permisividad, la dilución de la autoridad y la normalización de la impunidad han generado un vacío que ahora pagan los que generan riqueza y empleo. Ya no se confía en el Estado para salvaguardar la seguridad porque ha demostrado, una y otra vez, que prioriza otras agendas por encima del orden y la protección de las personas y sus bienes. El resultado es una sociedad que se defiende sola mientras las instituciones miran hacia otro lado.