En un mundo donde la moda se ha convertido en un caos efímero, dominado por tendencias fugaces y activismos superficiales, la muerte de Valentino Garavani representa no solo la pérdida de un genio, sino el ocaso de una tradición de lujo auténtico y atemporal. El diseñador italiano, conocido como el «emperador» de la alta costura, falleció a los 93 años en su residencia romana, rodeado de sus seres queridos. Este final digno contrasta con los titulares que lo despiden como una mera celebridad. En realidad, obliga a debatir si la industria actual, obsesionada con la inclusión forzada y la producción masiva, podrá recuperar el esplendor que Valentino encarnaba.
Confrontemos la narrativa simplista de su obituario. Fuentes como la BBC lo describen como «uno de los gigantes del siglo XX», pero ignoran cómo su retiro en 2008 marcó el inicio de una decadencia en la alta costura. Ahora, esta está controlada por conglomerados financieros más interesados en el marketing que en la artesanía.
Por otro lado, The New York Times resalta su estatus como «el último emperador». Argumenta que pertenecía a una generación irrepetible, antes de que la moda se volviera un negocio de influencers y sostenibilidad fingida. Este debate es crucial: ¿puede la moda actual, con su énfasis en lo inclusivo a costa de la excelencia, honrar un legado como el de Valentino? Él vestía a princesas y primeras damas con piezas que trascendían el tiempo.
Otras perspectivas enriquecen esta discusión. NPR destaca cómo Garavani construyó «una de las marcas de lujo más reconocibles del mundo». Sin embargo, omite cómo su visión conservadora de la feminidad –elegante, poderosa y sin concesiones– choca con las corrientes progresistas que dominan hoy las pasarelas.
«Valentino Garavani falleció hoy en su residencia romana, rodeado de sus seres queridos», anunció su fundación en Instagram. Un mensaje sobrio que contrasta con el glamour que definió su vida.
En redes, tributos como el de Kim Kardashian –quien lo llamó «mágico»– ilustran su influencia perdurable. Aunque invitan a cuestionar si las celebridades modernas comprenden la profundidad de su arte.
La partida de Valentino subraya la necesidad de preservar tradiciones que valoran la excelencia sobre la efímera corrección política. Fuentes españolas, como El Mundo, lo despiden como «el diseñador que hizo del rojo historia de la moda». Un eco de su impacto global que trasciende fronteras.
¿Revivirá la alta costura su esplendor, o sucumbirá al consumismo ideologizado?