Europa no se defiende

Escrito el 20/01/2026
Equipo NE

En un panorama donde los titulares pintan a Donald Trump como un villano impredecible, la realidad es clara: sus aranceles propuestos no son una amenaza caprichosa, sino una herramienta estratégica para forzar a Europa a asumir su responsabilidad en la seguridad global. Los medios como The Telegraph claman que «El Reino Unido corre el riesgo de una recesión por los aranceles del presidente estadounidense Trump», estimando un impacto de £22 mil millones si las tarifas escalan al 25%. Pero, ¿es esto un chantaje o una llamada urgente a la acción? Trump responde a décadas de dependencia europea en la protección estadounidense, especialmente a través de la OTAN, mientras el continente escatima en contribuciones. Como detalla un análisis de Reuters, estos aranceles representan una «respuesta a una emergencia en seguridad nacional», según el secretario del Tesoro nominado, Keith Bessent: «No vamos a externalizar nuestra seguridad nacional».

La presión sobre Groenlandia: una necesidad estratégica, no un capricho

Trump ha intensificado su ofensiva por Groenlandia, un territorio rico en minerales raros y clave para la defensa contra amenazas como China y Rusia. En una entrevista con NBC, fue rotundo: “Lo haré, 100%” al confirmar aranceles a naciones europeas sin acuerdo por la isla. Groenlandia no es un trofeo; es imperativa para la seguridad nacional y mundial, como insiste Trump: «Tenemos que tenerla» y «No hay vuelta atrás. ¡En eso todos estamos de acuerdo!». Evitando especulaciones sobre el uso de fuerza –»Sin comentarios»–, El mandatario estadounidense anunció asimismo que se reunirá en Davos con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para abordar la situación de Groenlandia, tras una «conversación telefónica muy interesante» entre ambos.

Trump filtró mensajes a través de su red social Truth Social de líderes europeos para exponer sus dudas internas. Por ejemplo, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, le escribió: «Comprometido a encontrar una manera de avanzar en Groenlandia», tras agradecer su trabajo en Siria.

En contraste, Emmanuel Macron expresó confusión: «No entiendo qué haces», proponiendo una reunión del G7 post-Davos.

Aranceles específicos: Del 10% al 25%, y más allá

Los aranceles apuntan a ocho países –Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia– comenzando en 10% en febrero y subiendo a 25% en junio, hasta que se concrete la adquisición. Esto no es arbitrario: responde a la oposición europea que prioriza soberanía sobre seguridad compartida. Fuentes como CNBC destacan que Europa planea contraatacar con tarifas de hasta 108 mil millones de euros, usando su «Instrumento Anti-Coerción» como «bazooka comercial». Sin embargo, el ministro noruego Espen Barth Eide lo resume: «No nos dejaremos presionar, y esas amenazas son inaceptables entre aliados cercanos». En Francia, los rumores de 200% a vinos y champagnes buscan presionar a Macron para unirse al «Board of Peace», una iniciativa para resolver conflictos globales.

Respuestas europeas: hipocresía y divisiones Internas

Europa responde con indignación, pero sus acciones revelan fragilidad. El primer ministro británico Keir Starmer califica los aranceles de «completamente equivocado» entre aliados, afirmando que las decisiones sobre Groenlandia corresponden a su población y Dinamarca. Fuentes de la UE advierten de «respuestas» a medidas punitivas, mientras incrementan presencia militar en el Ártico con ejercicios y despliegues.

En última instancia, Trump obliga a Europa a madurar: ¿puede seguir beneficiándose de la prosperidad sin costos? Sus líderes predican unidad, pero filtraciones como las de Rutte y Macron revelan divisiones. Sin acuerdo, los aranceles serán inevitables, beneficiando potencialmente a adversarios comunes en un mundo multipolar.