Begoña ante la Historia

Escrito el 18/07/2026
Octaviocortes

Begoña ante la Historia

Begoña ante la Historia

El juez Peinado instruyó la causa contra Begoña porque era un fascista; la Audiencia la ha enviado a juicio porque está compuesta por jueces fascistas; si el jurado la condena, será porque los miembros del jurado son fascistas. Esta es la lógica de la España progresista. Hay periodistas fascistas por todos lados, empeñados en no entender que la corrupción socialista tiene que ser cubierta por mantos de silencio y complicidad. Hay guardias civiles fascistas que no paran de investigar lo que no debería ser investigado. Hay magistrados fascistas, incontables, más numerosos que las estrellas del firmamento.

¿Y los ciudadanos?

A juzgar por las encuestas profesionales (no la continua opereta bufa de Tezanos y su banda musical), la ciudadanía está infestada de fascistas que, de manera muy reaccionaria, no entienden que la botella de aceite haya duplicado su precio y que se resisten a ser acuchillados / violados por africanos enloquecidos. ¿Y el mundo? Fascista es el gobierno de EEUU, el de Italia, el de Hungría, el de Polonia, el de Colombia, el de Argentina.

             Ser de izquierdas es vivir agarrado a la programación de TVE mientras el fascismo lo consume todo. Cuando llegue el juicio de Begoña, el progresismo entrará en su fase de martirio final. La condena al hermanísimo solo ha servido de apertura wagneriana, ahora viene el drama sinfónico de verdad. Patxi López decía en la tribuna del Congreso que el grito de millones de españoles era “yo con Begoña”, que debe de ser un grito silencioso, íntimo, susurrado y tenue. Está desmoronándose un conglomerado de saqueo y mamoneo con el epicentro en Moncloa y mil tentáculos demoníacos, desde los negocios venezolanos de ZP hasta las amigas de Ábalos, pasando por los chanchullos del fiscal general, las maniobras opacas de Leire y las adjudicaciones millonarias de Santos Cerdán, sin olvidar a la pandilla de los hidrocarburos y las tramas de las mascarillas que aún quedan por esclarecer. Todo este barullo es el begoñato, el régimen de impunidad de unas cuantas docenas de socialistas que decidieron ponerse el país por montera y luchar contra el fascismo a base de lucro criminal y extorsión generalizada. Begoña es la reina de la colmena, la cima misma de la pirámide podrida.

¿Resistirá Sánchez cuando su mujer sea condenada?

Que a nadie le quepa la menor duda. Redoblará su cursilería, sus caritas de pena, sus mohines de telenovela. Se presentará como la Víctima Máxima, el campeón solitario enfrentado, en un último trance épico, al tsunami de fascismo que amenaza con apoderarse de todo. Algunos conjeturan que huirá como hizo su amigo Puigdemont, pero se equivocan. Ya solo quedan votantes socialistas idiotas, por tanto, la idiotez supina es el mejor idioma en el que dirigirse a ellos. Entramos en el clímax dramático, abróchense los cinturones.