República del Rif (1921-1926)
El Partido Nacional Rifeño denuncia el chantaje migratorio de Marruecos en Ceuta y exige a España no ceder ni financiar al régimen que usa a jóvenes como arma.
El chantaje migratorio de Marruecos vuelve a golpear Ceuta con una claridad que ya no admite eufemismos. El Partido Nacional Rifeño, formación política del pueblo amazigh con sede en el exilio, ha hecho público un comunicado en el que responsabiliza de forma directa al régimen de Rabat de la crisis que desborda la ciudad autónoma española. No habla de un fenómeno espontáneo ni de un simple fallo de control. Habla de una política criminal deliberada.
Según las cifras que manejan las autoridades ceutíes, entre 1.500 y 2.000 personas entraron de forma irregular en los diez días previos al 30 de julio de 2026. Miles más lo hicieron ese mismo jueves. El presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, declaró la emergencia humanitaria absoluta. Los centros de acogida están saturados y el número de menores no acompañados se ha disparado. Al menos 18 muertos se contabilizaron en un intento de travesía cerca de Castillejos. En lo que va de año, las aguas ceutíes han entregado ya 38 cuerpos.
El Partido Nacional Rifeño, presidido por Ridouane Oussama, no se limita a describir la tragedia. Sitúa a una parte sustancial de esos jóvenes como víctimas del subdesarrollo impuesto al Rif desde 1956, de la falta de perspectivas en Alhucemas, Nador y Tetuán, y de la represión del Hirak de 2016-2017, cuyos líderes siguen encarcelados. “Estos jóvenes no son los responsables de la crisis —son sus víctimas primeras”, afirma el texto.
Una repetición calculada del patrón de 2021
El comunicado traza un paralelismo inequívoco con mayo de 2021. Entonces, el régimen marroquí dejó pasar cerca de 10.000 personas a Ceuta en pocos días como represalia por la hospitalización en España de Brahim Ghali. La entonces ministra de Defensa, Margarita Robles, calificó la maniobra de chantaje. Cinco años después, según el Partido Nacional Rifeño, se reproduce la misma estrategia. La coincidencia con la Fiesta del Trono no es casual. El discurso del rey Mohamed VI desde Tetuán celebró la “estabilidad política e institucional” y la “seguridad” del reino, pero no mencionó ni una palabra sobre la crisis humanitaria que se desarrollaba a pocas decenas de kilómetros ni sobre los jóvenes muertos intentando alcanzar territorio español.
“Este silencio es un hecho político mayor”, subraya el documento. Revela el abismo entre el relato oficial de serenidad y la realidad de un poder que convierte a su propia juventud en instrumento de presión diplomática. El chantaje migratorio de Marruecos no es improvisación: es método.
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La paradoja de los fondos que financian la presión
Una parte sustancial del comunicado se dedica a lo que denomina la “paradoja europea”. El mismo régimen que instrumentaliza a miles de jóvenes recibe desde hace más de una década sumas considerables de los presupuestos europeos y españoles destinadas, precisamente, a la gestión de flujos migratorios y a la seguridad fronteriza.
Las cifras que aporta el Partido Nacional Rifeño son concretas: alrededor de 1.500 millones de euros de cooperación bilateral entre 2014 y 2020; 931 millones en el periodo 2021-2024; 193 millones en un sobre regional de migración 2021-2023; 152 millones en un programa específico firmado en 2023; 215 millones desde 2001 en seguridad fronteriza; y más de 1.100 millones comprometidos a través del Global Gateway. España, por su parte, ha entregado en 2024 y 2025 equipamiento de vigilancia: motocicletas, vehículos todo terreno, cámaras térmicas y material de visión nocturna.
La contradicción es brutal. “Cada euro entregado a Rabat para la gestión migratoria es un euro sobre el cual el régimen marroquí demuestra que puede volver su uso contra el donante, en el momento de su elección”, denuncia el texto. El dinero público europeo y español financia al mismo poder que después practica el chantaje migratorio de Marruecos cuando le conviene.
El Partido Nacional Rifeño interpela solemnemente al Gobierno español y a la Unión Europea. Pide que se reevalúe de forma pública la relación de ayuda financiera con un régimen que no respeta los derechos humanos fundamentales ni los compromisos bilaterales que suscribe. Llama a Madrid a no ceder.
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La solución que apunta más allá de la seguridad
El comunicado no se queda en la denuncia. Afirma que las crisis migratorias periódicas que golpean Ceuta no cesarán mientras la desesperación de los jóvenes del norte de Marruecos —rifeños y no rifeños— sea explotada por un poder que se niega a reconocer los derechos de los pueblos incorporados sin consulta desde 1956. La solución, sostiene, no puede ser únicamente securitaria. Debe ser institucional y política.
El Partido Nacional Rifeño reclama el reconocimiento institucional del pueblo rifeño amazigh a través de los mecanismos de Naciones Unidas. Una vía que define como exclusivamente pacífica y doctrinal. Mientras las causas profundas no se aborden, los jóvenes del Rif seguirán muriendo en el Estrecho y el régimen de Rabat conservará una palanca de presión renovada contra España y contra Europa.
El texto termina recordando que su acción es institucional, doctrinal y no violenta. No contiene ningún llamamiento a la acción dentro de Marruecos. Porta, según sus palabras, la voz de un pueblo que ha elegido la vía de la palabra documentada y de la dignidad mantenida.
Firman desde París, el 30 de julio de 2026, Ridouane Oussama, presidente del Parti National Rifain.




