Europa dice NO al traslado de inmigrantes a Península mientras Sánchez ya lo ha iniciado
Estampida en Benítez y El Trampolín: el Gobierno inicia el traslado de inmigrantes al puerto de Ceuta mientras Bruselas exige que ni uno pase a la Península.
El traslado de inmigrantes en Ceuta arrancó este viernes entre cargas, cordones y una estampida por el paseo. En Benítez y El Trampolín se estima que hay más de 4.000 personas; el campamento del Muelle de Poniente admite unas 1.800. Mientras tanto, Bruselas insiste en privado en que «ni un asaltante» llegue a la Península y en que los irregulares regresen a Marruecos.
Estampida en las playas por falta de efectivos
Cientos esperaban desde las 5:00. El dispositivo empezó pasadas las 6:30. Hacia las 7:00, con pocas patrullas de la Guardia Civil en la costa, la masa corrió hacia el puerto. Agentes admitieron que «la masa no está controlada».
Policía Nacional, Guardia Civil y Ejército montaron un cordón y reorganizaron grupos de unas diez personas. Hubo cargas al intentar saltarse el embolsamiento. La Delegación del Gobierno teme avalanchas cuando se sature el recinto. Un día antes, la Audiencia Nacional levantó el veto al uso del puerto, junto a infraestructuras estratégicas. La prensa tiene vetado el acceso al Muelle de Poniente.
Estrasburgo habla de «invasión» y señala a Sánchez
El Parlamento Europeo aprobó una resolución de apoyo a Ceuta —339 votos a favor y 225 en contra— que describe lo ocurrido como «invasión». El texto expresa «profunda preocupación por la política de regularización a gran escala aplicada por el Gobierno del presidente Pedro Sánchez, que genera un efecto llamada y transmite el mensaje equivocado». Pide condicionar fondos y el acceso al mercado de la UE a la cooperación fronteriza de terceros países, incluido Marruecos, y recuerda advertencias previas que Moncloa minimizó. Los socialistas europeos votaron en contra.
Bruselas exige ni uno a la Península y sigue el traslado de inmigrantes
Fuentes comunitarias resumen la consigna: «para salvar Schengen, todos los que se encuentran en situación irregular deben regresar a Marruecos», también los menores. Ministros reconocen que les «han llamado a capítulo». Marlaska dijo al comisario Brunner que no hay «movimientos secundarios». Aun así, el Ejecutivo mueve ahora la masa hacia el puerto —nodo de salida al Estrecho— sin un plan público de retornos a Rabat, mientras la ciudad sigue al límite sanitario y de orden.


