Vídeo: disparo a quemarropa ante la mirada atónita de una terraza llena en Málaga
Un tiroteo en Muelle Uno deja herido de gravedad a un hombre de 47 años en la terraza de La Plaza. El agresor huyó. 2º tiroteo en Málaga en una semana.
Un tiroteo en Muelle Uno interrumpió anoche la cena en la terraza del restaurante La Plaza, en el puerto de Málaga. Un hombre de 47 años recibió un disparo a quemarropa en la cabeza, fue evacuado con el rostro destrozado y sigue con vida. El autor huyó. No hay detenidos.
Pasadas las 22:30 del martes —el 112 registró el aviso a las 22:35—, un comensal de 47 años fue tiroteado en la terraza de La Plaza, también conocido como Lounge Bar Plaza, en el paseo del Muelle Uno. Sanitarios lo estabilizaron en el lugar y lo trasladaron al Hospital Regional Universitario de Málaga. Presentaba el rostro desfigurado y, según varias crónicas, dos impactos. Fuentes próximas al caso resumieron el pronóstico con una frase: «Es un milagro que sobreviviera».
El agresor apoyó el arma en la cabeza y disparó
El relato de testigos difundido por 101 TV y La Voz del Sur coincide con las dos fuentes de partida: dos hombres de origen árabe cenaban con dos mujeres cuando un sujeto de origen latino se acercó, colocó el arma en la cabeza de uno de ellos y disparó a muy corta distancia. Le acompañaba otro hombre que no disparó. Otras informaciones locales hablan de dos individuos que bajaron las escaleras desde el Paseo de la Farola y abrieron fuego. Un empleado del Gorki, local colindante, declaró a Diario Sur: «Con toda la tranquilidad del mundo ha disparado a la altura de mi oreja».
Los clientes confundieron primero las detonaciones con petardos. Después cundió el pánico y huyeron. Los presuntos autores escaparon a pie, a cara descubierta. Policía Local y Policía Nacional acordonaron el recinto y se activó un helicóptero. A esta hora no hay arrestos.
Tiroteo en Muelle Uno: el segundo en menos de una semana
El tiroteo en Muelle Uno no es un episodio suelto. El viernes anterior, en Barcenillas, un joven de 20 años murió de un disparo; la policía trabaja con la hipótesis de un error de objetivo. Cuatro días después, el mismo tipo de violencia se exhibe en el escaparate turístico del puerto, con familias y terrazas llenas. Ni el Gobierno del PSOE ni el PP andaluz han ofrecido otra cosa que el discurso habitual: hechos aislados y una inseguridad que Interior prefiere llamar «subjetiva», mientras las armas circulan y las expulsiones no llegan.
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