Un informe de Amnistía señala que Rabat usa aeropuertos para infectar con Pegasus
Un informe de Amnistía atribuye a Rabat el uso de aeropuertos y móviles preinfectados para vigilar objetivos. Madrid sigue sin señalar a Marruecos.
Un informe de Amnistía Internacional, difundido el 1 de octubre y recogido este viernes por ABC, describe un entramado de vigilancia atribuido a la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST). Según el documento y el testimonio de un exagente identificado como Safir, Rabat habría recurrido a sus aeropuertos para infectar con Pegasus o grabar en secreto a personas en tránsito, además de a activistas y periodistas. Marruecos lo ha negado.
Aeropuertos para infectar con Pegasus
El confidente sostiene que esos métodos se aplicaban de forma sistemática a quienes pasaban por terminales marroquíes. Amnistía añade que los servicios de inteligencia «conspiraron con propietarios de tiendas de telefonía para vender teléfonos preinfectados con software espía». Los aparatos parecían nuevos, pero al activarse habrían dado acceso pleno a las comunicaciones. Safir relata, en ese mismo texto: «Infectamos tantos cibercafés con software espía de control remoto».
La cuenta vinculada a Robles y Marlaska
El informe, Empezamos por el veredicto, sitúa el uso de Pegasus —programa de la israelí NSO Group— entre 2017 y 2021, «y posiblemente más tarde», pese a los desmentidos oficiales. Amnistía asocia la cuenta linakeller2203@gmail.com, asignada al cliente marroquí, con los ataques de 2021 a los teléfonos de Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, en la crisis de mayo y junio. El Gobierno reconoció aquellas infecciones, también la del terminal de Pedro Sánchez, pero no ha señalado al vecino del sur.
El socio al que Moncloa no nombra
Cerca de 13.000 números habrían sido seleccionados por ese cliente; figurar en la lista no prueba la infección. Amnistía habla de «sólida evidencia material» de que Marruecos fue «en última instancia responsable» de la campaña. El Ejecutivo, mientras tanto, mantiene a Mohamed VI como interlocutor preferente después del asalto a la valla de Ceuta. La pregunta que el informe deja abierta es por qué Madrid sigue sin exigir explicaciones.


