Vídeo de los ociosos de Sol y el karma: el diluvio en Madrid
Ayer a media tarde, un vídeo de unos 16 segundos recoge las fuertes lluvias y el pánico en la acampada de Sol al ver agua.
La Puerta del Sol ha vuelto a ofrecer el espectáculo que mejor se le da a cierta izquierda: una plaza tomada, unas lonas por bandera y un temporal que no ha pedido permiso. Ayer, a media tarde, un vídeo de unos 16 segundos se hizo viral ya que recogía las fuertes lluvias y el pánico de la gente acampada al ver agua.
Un chaparrón y la compostura que se va con el agua
Una acampada sostenida en el discurso de la resistencia se descompone, curiosamente, ante un chaparrón. El agua no firma decretos ni reparte pancartas. Cae. Y ese caer basta para que el dispositivo, que se quería épico, pierda la compostura. El chiste, dicho con seriedad, está en la jerarquía: se ocupa el suelo de todos y se pide casa; llega el agua y el campamento parece descubrir que una plaza no es un tejado.
El pánico en la acampada de Sol ante un chaparrón ordinario
El gesto político se desinfla cuando el tiempo hace de tiempo. La izquierda ha convertido la vivienda en escenario permanente y Sol en sucursal de ese escenario. El PSOE lleva años anunciando intervenciones sobre un mercado que, a la vista de la plaza, no se arregla con un real decreto leído en rueda de prensa. El PP, dueño de la ciudad y de la región en otras legislaturas y socio del mismo tablero cuando le conviene, tampoco ofrece en este episodio una idea distinta de la plaza: la acampada sigue ahí, y el agua llega igual.
Si el temporal está descolocando lo que la política no ha querido desmontar, el temporal ha sido más eficaz que el argumentario.
Una plaza que no es un domicilio y un Gobierno que no es un paraguas
Una plaza es un espacio de paso, no un domicilio cedido por omisión. Cuando el Gobierno de coalición trata la vivienda como consigna y la oposición del PP como intercambio de reproches, el ciudadano se queda con el charco y con el vídeo.
Quien gobierna y quien aspira a gobernar pueden seguir discutiendo los decretos. La lluvia, de momento, no ha pedido turno de palabra.


