Vídeo: Meloni reacciona ante la ola de violencia que contagia Italia desde Francia
La ola de violencia de Francia llega a Italia. Meloni convoca una reunión de urgencia ante saqueos en Milán, daños en el Duomo y actos en Pisa y Bolonia.
La ola de violencia originada en Francia ha cruzado los Alpes y se ha instalado en varias ciudades italianas durante el fin de semana. Giorgia Meloni se ha visto obligada a convocar una reunión de urgencia del Gobierno para evaluar la situación de orden público y las medidas necesarias frente a unos episodios que, según las informaciones disponibles, combinan protestas por el coste de la vida con actos de vandalismo y saqueos.
La ola de violencia llega a Milán y obliga a actuar a Meloni
El contagio de la inestabilidad francesa ha sido especialmente visible en Milán, donde se han registrado enfrentamientos y daños en la zona de la plaza del Duomo. Un comerciante italiano, armado únicamente con un bastón, consiguió hacer frente en solitario a varias personas que intentaban asaltar su tienda Under Armour en pleno centro de la ciudad durante los disturbios.
Paralelamente, la policía antidisturbios detuvo a un numeroso grupo de individuos en el interior de un establecimiento Decathlon de la misma localidad.
Símbolos y extensión de los disturbios a otras ciudades
La plaza de la Catedral de Milán ha quedado marcada por los destrozos
Mientras que en Pisa un grupo de radicales utilizó la Torre, patrimonio de la humanidad, para izar la bandera gigante de palestina
Situaciones similares de tensión se han observado también en Bolonia. No se trata de un fenómeno casual: es la repetición de estas escenas de corrientes islamistas y de la izquierda radical, cuyo comportamiento es inadmisible.
La necesidad de medidas firmes frente al contagio
Meloni ha reaccionado con celeridad al constatar que la ola de violencia no se detiene en la frontera francesa. La reunión de urgencia busca precisamente dotar al Ejecutivo de herramientas adicionales contra quienes aprovechan movilizaciones para generar caos. En un contexto europeo donde las políticas blandas de las últimas décadas han facilitado este tipo de escenarios, la respuesta italiana subraya que la tolerancia frente a la violencia y el vandalismo solo acelera el deterioro del orden público. La extensión de estos hechos a varias ciudades obliga a plantear si las medidas actuales bastan o si es necesario endurecer de forma inmediata la protección de calles, comercios y patrimonio.


