Vídeo: Tusk y la prensa polaca destapan el enfrentamiento con Sánchez casi al borde de los insultos en Bruselas
Tensión extrema en el Consejo Europeo: Tusk abandona la sala tras el choque con Sánchez por la inmigración. Costa interviene para evitar el insulto.
El enfrentamiento entre Sánchez y Tusk marcó la última reunión del Consejo Europeo en Bruselas, donde la política migratoria española quedó aislada frente a la mayoría de socios. Según la prensa polaca, la discusión alcanzó tal intensidad que António Costa, presidente del Consejo, tuvo que intervenir para impedir que derivara en «un lenguaje verdaderamente poco cortés», eufemismo que alude a posibles insultos directos.
La tensión que obligó a intervenir a Costa
El primer ministro polaco abandonó temporalmente la sala para no continuar la disputa. Costa le requirió regresar, ya que los trabajos no podían proseguir sin su presencia. Polonia se había alineado con Dinamarca e Italia para impulsar conclusiones más estrictas contra la inmigración ilegal, propuesta respaldada por la mayoría de líderes. Sánchez, apoyado por Macron y Luc Frieden, se opuso, por lo que la formulación no se incluyó. La discusión alargó de forma extraordinaria el encuentro.
Posturas irreconciliables sobre la inmigración
Sánchez defendió la regularización de cientos de miles de indocumentados, argumentando que facilitaría su integración, protegería derechos laborales y permitiría mejor control. Tusk replicó que «este es un enfoque equivocado» porque las soluciones españolas ponen en riesgo la seguridad de toda Europa y fomentan los cruces fronterizos ilegales. El polaco, del Partido Popular Europeo y expresidente del Consejo, aboga por protección rigurosa de fronteras exteriores, combate a la migración ilegal, deportaciones de infractores y asilo restrictivo. En la crisis de Ceuta ya había advertido: «España debe aplicar nuestra política migratoria si queremos que Schengen sobreviva».
El aislamiento creciente de la posición española
Tusk filtró los detalles para demostrar que Varsovia no está aislada y que el respaldo a políticas más estrictas crece. El viceministro polaco Maciej Duszczyk afirmó que «prácticamente todos los Estados miembros comparten la orientación propuesta por estos tres países. Todavía tenemos que convencer a nuestros amigos de España y Francia». El enfrentamiento entre Sánchez y Tusk evidencia cómo la apertura española choca con el giro restrictivo de gran parte de la Unión, dejando al Gobierno cada vez más solo en Bruselas.


