Todos quieren ensuciar a VOX, pero Abascal está exigiendo la verdad y responsabilidades
¿Por qué atacan a VOX y a Abascal tras la tragedia de Urda? Descubre por qué el partido exige querellas, pruebas y responsabilidades al Gobierno.
¿Se ha preguntado por qué, cada vez que VOX exige explicaciones tras una tragedia, tras años de corrupción y gestión nefasta el debate se convierta en un ataque contra Abascal? La respuesta es sencilla: para algunos es más cómodo descalificar al mensajero que exigir responsabilidades al Gobierno.
El relato contra VOX
Tras el trágico accidente de Urda, la mayoría de formaciones suspendieron actos de precampaña y Santiago Abascal fue el único líder que mantuvo su agenda en Valladolid.
Muchos han preferido hablar del tono de Santiago Abascal antes que del estado de la seguridad ferroviaria o de la gestión del Ministerio. Le reprochan que no suspendiera los actos de precampaña, pero olvidan que comenzó con un minuto de silencio por las víctimas y que su mensaje fue claro: no se puede silenciar la política cuando hay vidas que exigen respuestas.
Inició el acto con un minuto de silencio al ritmo de La muerte no es el final y rechazó que el luto se utilice para amordazar la denuncia. “Claro que estamos de luto, pero que no utilicen el luto para callarnos. No vamos a aceptar un luto que nos amordace”, afirmó, según El Español.
Añadió que “la corrupción mata y el fanatismo ideológico mata”, apuntando a la falta de inversión en la red nacional frente a partidas en el extranjero.
Mientras nadie hace nada, VOX actúa
VOX no se ha quedado en las declaraciones. Desde el primer momento, los servicios jurídicos de la formación de Abascal presentaron acciones judiciales. Ante el Juzgado de Orgaz interpusieron querella contra responsables de ADIF, en particular operadores del Puesto de Mando de Circulación de Atocha que autorizaron reanudar la marcha tras un fallo del sistema LZB, por presuntos delitos de homicidio imprudente y lesiones imprudentes. Pidieron con carácter urgentísimo asegurar restos, zonas aledañas y evitar alteraciones, citando el “riesgo real e inminente” de pérdida de pruebas y la experiencia de Adamuz, según The Objective.
Al día siguiente, presentaron otra querella ante el Tribunal Supremo contra el ministro Óscar Puente por presuntos homicidios y lesiones por imprudencia grave y comisión por omisión, basada en el incumplimiento de deberes de dirección y supervisión de la seguridad ferroviaria, y solicitando que declare como investigado. ¿No es eso, precisamente, lo que debería hacer cualquier partido serio con sentido común? Sin embargo, parece que solo a VOX se le reprocha hacerlo.
El relato de “quemarlo todo” frente a las únicas acciones concretas
Mientras otras formaciones se limitaron al luto formal y a declaraciones de solidaridad, Abascal señala al Gobierno y su entorno como únicos que impulsaron personaciones para proteger pruebas y pedir peritos independientes, informes y protocolos ante fallos de sistemas. El contraste es evidente: las críticas mediáticas se centran en el tono del discurso, mientras las acciones judiciales concretas buscan que no se repitan situaciones como las denunciadas en Adamuz. La formación sostiene que el mejor homenaje es denunciar la degradación y exigir que se depuren las responsabilidades políticas y técnicas, sin esperar a que el relato oficial se consolide.
La periodista Cristina Pardo, en La Mesa, cuestionó el tono con la frase “parece que su opción es quemarlo todo”, según El Constitucional. Sin embargo, las palabras de Abascal se centraron en exigir responsabilidades al máximo nivel y en proteger la investigación
Cuando Cristina Pardo afirma que Abascal parece querer “quemarlo todo”, intenta convertir la exigencia de verdad en provocación. Pero exigir que se investigue no es quemar nada: es impedir que todo quede en un comunicado y en unas condolencias.
Abascal señala al Gobierno y no acepta el silencio impuesto
Abascal señala al Gobierno de Pedro Sánchez como responsable político de la degradación de las infraestructuras, en un momento en que el Ejecutivo atribuye el siniestro a un posible error humano. El líder recordó el precedente de Adamuz y exigió que no se acallen las críticas. “No estamos de fiesta, sino trabajando”, subrayó, frente a quienes optaron por paralizar la actividad.
La corrupción no puede quedar impune
Abascal lo resumió sin rodeos: “La corrupción mata”. Puede incomodar, pero plantea una pregunta inevitable: ¿Cuántas veces se ha antepuesto la imagen del Gobierno a la seguridad de los ciudadanos? Si hay indicios de negligencia, de mala gestión o de encubrimiento, deben investigarse hasta el final.
No se deje llevar por quienes quieren que hablemos de Abascal en lugar de hablar de las víctimas. VOX está haciendo lo que otros evitan: acudir a la Justicia y exigir responsabilidades.


