El informe de las cajas negras de Urda apuntaría a fallos de señalización e impacto a 160-200 km/h
El informe estima un choque a 160-200 km/h tras presuntos fallos del sistema LZB y gestión manual de Adif, según el primer análisis de la AITAT.
El primer informe de las cajas negras de Urda, emitido presuntamente por la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes (AITAT) tras las primeras 24 horas del siniestro del 28 de octubre, estimaría que la colisión entre el AVE de Renfe y el tren de Iryo se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 km/h. El documento situaría el origen en una avería del sistema de seguridad LZB a las 08:31 horas, que forzó el paso a un régimen degradado sin que actuaran las barreras mitigadoras previstas.
Velocidad estimada y alcance del impacto
Según el informe preliminar de la AITAT, el AVE embistió por la cola al Iryo, que se encontraba detenido ante la señal de entrada de la estación de Urda. El informe de las cajas negras precisaría que la cabeza del AVE quedó empotrada en el coche de cola del Iryo; ambos vehículos acabaron volcados al pie del terraplén, mientras el resto de las composiciones descarriló en gran medida. La velocidad concreta no se confirmará hasta que se extraigan los datos de los registradores embarcados, ahora bajo custodia de la Guardia Civil.
Cadena de averías e instrucciones en la gestión manual
La AITAT describe una presunta «cadena de averías, instrucciones y acciones» que eventualmente habría conducido al alcance sin que funcionaran los mecanismos de contención. Tras el fallo del LZB, los trenes pasarían al Bloqueo de Señalización Lateral (BSL). El Centro de Regulación y Control de Adif y los maquinistas presuntamente debieron coordinarse mediante telefonemas manuales en un escenario de funcionamiento degradado. El organismo investigador señala que en esa secuencia no actuaron presuntamente las barreras mitigadoras exigidas por la normativa ferroviaria.
Custodia de los registros y fase inicial de la investigación
Técnicos de la AITAT, junto a la policía judicial y las compañías, extrajeron los registros embarcados de ambos trenes el jueves. Estos dispositivos, esenciales para conocer velocidad, frenado y órdenes recibidas en cabina, permanecerían bajo custodia de la Guardia Civil para preservar la cadena de prueba. Un equipo también inspeccionó el puesto de mando de Adif, el libro de telefonemas y las grabaciones previas. La investigación sigue en fase de recogida de datos; aún no se han realizado entrevistas formales a los implicados.


