El asesinato de Quentin: ¿hasta cuándo toleraremos la violencia de la ultraizquierda?

Escrito el 16/02/2026
Equipo NE

El brutal linchamiento del joven Quentin Deranque, de 23 años, en Lyon no es un simple altercado callejero. Es la prueba sangrienta de cómo la ultraizquierda europea ha cruzado la línea del terrorismo político mientras los gobiernos miran hacia otro lado.

El brutal linchamiento en Lyon

El jueves 12 de febrero, Quentin protegía a un grupo de activistas del colectivo patriota Némésis que protestaban pacíficamente contra la conferencia de la eurodiputada de La Francia Insumisa (LFI) Rima Hassan en Sciences Po. Una turba encapuchada de la Jeune Garde Antifascista lo emboscó, lo golpeó salvajemente y lo dejó en coma. Murió el sábado 14 de febrero por traumatismo craneal. La fiscalía investiga “violencias mortales agravadas”.

“Fue una emboscada organizada”, denunció la familia a través de su abogado.

Las graves acusaciones de los ministros franceses

El propio Gobierno francés ha señalado con el dedo sin ambigüedades. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, declaró en France 2: «Veremos si se confirma o se desmiente que era la ultraizquierda, pero manifiestamente era la ultraizquierda la que estaba al mando».

Más contundente aún fue el ministro de Justicia, Gérald Darmanin: “C’est l’ultragauche qui manifestement a tué” (“Es claramente la ultraizquierda la que mató”). Y añadió: “Hay discursos, particularmente de La Francia Insumisa y la ultraizquierda, que desgraciadamente llevan a una violencia desenfrenada en las redes sociales y luego en el mundo físico”.

La Jeune Garde: el brazo violento de LFI

La Jeune Garde, fundada en 2018 en Lyon por el diputado de LFI Raphaël Arnault, es el colectivo directamente implicado según testimonios y redes sociales. Fue disuelta por el Ministerio del Interior en 2025 por promover la violencia, aunque recurrió la medida. Sus militantes, muchos de ellos cercanos a LFI, han sido fotografiados junto a Rima Hassan y otros líderes del partido.

“La extrema izquierda mata”, resumió la eurodiputada de Reconquête! Sarah Knafo al difundir esas imágenes.

¿Terrorismo o “antifascismo legítimo”?

En Estados Unidos, grupos ideológicamente idénticos como Antifa han sido calificados como amenaza de terrorismo doméstico por el Departamento de Seguridad Nacional. En Alemania, facciones similares sufren vigilancia antiterrorista. ¿Por qué en Francia –y en España– se sigue llamando “antifascismo” a lo que es puro terrorismo político?

La Jeune Garde legitima la violencia como “defensa antifascista”, pero sus acciones son idénticas a las de cualquier grupo terrorista: emboscadas, encapuchados, linchamientos selectivos contra disidentes.

La derecha debe unirse: un debate inaplazable

Mientras LFI guarda silencio o victimiza a sus propios locales (que han sufrido ataques tras las acusaciones), la derecha europea sigue dividida. Este crimen no es aislado: es el resultado de años de retórica incendiaria que demoniza a cualquiera que defienda la identidad nacional, la seguridad o la libertad de expresión.

“Las palabras pueden matar”, advirtió Darmanin. Y hoy han matado a Quentin.

Es hora de un frente común transnacional. Disolución inmediata y definitiva de estos grupos, leyes antiterroristas aplicadas sin complejos y unidad de la derecha para impedir que más jóvenes paguen con su vida el precio de la cobardía política.