El mapa político de la Comunidad de Madrid está experimentando un cambio significativo. Vox ha logrado disparar su número de afiliados en los municipios que históricamente han conformado el ‘cinturón rojo’, las zonas con mayor tradición de voto de izquierdas en la región. Ante estos resultados, la formación liderada por Santiago Abascal multiplica sus altas en municipios históricamente inexpugnables para la derecha, como Fuenlabrada, Leganés, Alcorcón, Parla y Chinchón. la formación en Madrid, ha decidido redoblar su apuesta estratégica para asentarse de forma definitiva en estos núcleos urbanos.
El crecimiento no es casual. Según fuentes internas del partido, la estrategia de cercanía y el foco en problemas como la inseguridad ciudadana y la presión fiscal han calado en localidades como Fuenlabrada, Parla, Getafe o Alcorcón. Este aumento en la base de militantes refuerza la estructura del partido a nivel local, permitiéndoles tener una presencia constante más allá de los periodos electorales.
«Estamos detectando un hartazgo generalizado en municipios que siempre se dieron por perdidos para el centroderecha; los ciudadanos del cinturón rojo demandan soluciones reales que la izquierda ya no les ofrece», señalan desde la formación.
Un crecimiento sin precedentes en el sur de Madrid
No se trata de un repunte pasajero. Fuentes del partido confirman que “no hay bajas”, síntoma inequívoco de satisfacción entre los nuevos afiliados. Y lo más relevante: “En Vox se toman estas afiliaciones como una especie de encuestas”, puesto que carecen de sondeos internos propios.
El partido no se conforma con celebrar el dato. Ha anunciado que mantendrá actos públicos regulares hasta el verano de 2026 y no cesará la campaña en el sur de Madrid hasta las elecciones de 2027. La iniciativa Madrid Sur en Pie, lanzada en noviembre de 2025, está dando sus frutos.
La campaña ‘Madrid Sur en Pie’ da sus frutos
Esta expansión no ocurre en el vacío. Mientras el PP de Ayuso domina el centro y el norte de la región, Vox penetra allí donde el Partido Popular encuentra más resistencia: los barrios obreros del extrarradio, fuera de la M-40, donde el voto útil a favor de la presidenta regional es menor.
Encuestas nacionales confirman la tendencia
Los datos nacionales respaldan la tendencia. La encuesta de Sociométrica para El Español publicada este mismo 16 de febrero sitúa a Vox en el 18,4 % y con opciones de duplicar escaños a nivel nacional tras diez meses de crecimiento ininterrumpido: “Vox llega al 18,4 % y duplica los escaños del 23 tras 10 meses ininterrumpidos de crecimiento”. Otro sondeo de NC Report para La Razón confirma que Vox se nutre de la caída de Sánchez y amenaza con duplicar su presencia parlamentaria.
El origen del voto: desencanto con la izquierda traidora
¿De dónde vienen estos nuevos afiliados? Ahí reside el debate que la izquierda prefiere esquivar. Algunos analistas especulan con un posible “robo” de votos al PP. Otros, más realistas, apuntan a la desafección de electores tradicionales del PSOE y Más Madrid. La realidad es tozuda: décadas de gobiernos socialistas en Fuenlabrada, Leganés o Parla han dejado barrios con altas tasas de inmigración ilegal, inseguridad, colapso de servicios públicos y vivienda inaccesible para los jóvenes autóctonos.
La izquierda, ocupada en batallas ideológicas y en defender políticas migratorias sin control, ha abandonado a la clase trabajadora que un día fue su base. Vox, en cambio, habla de prioridad nacional en el acceso a vivienda y servicios, de seguridad real y de identidad cultural. No es “disfraz de obrero”, como gritan algunos medios progresistas; es simple representación de quienes se sienten traicionados.
La izquierda, nerviosa y acusadora
La izquierda ya lo nota y reacciona con nerviosismo. El Diario acusa a Vox de “disfrazarse de obrero” por defender a los vecinos del sur frente a fondos buitre y políticas que benefician a multimillonarios extranjeros: “La extrema derecha se lanza a por el voto del sur de Madrid con un discurso sobre vivienda que carga contra los fondos inmobiliarios extranjeros y las políticas de Ayuso”. Curioso reproche: quienes durante años vendieron el “voto obrero” ahora se escandalizan cuando alguien defiende de verdad a los trabajadores.
Hacia 2027: el asalto definitivo
El mensaje es inequívoco: el cinturón rojo ya no es rojo. Se tiñe de verde porque los vecinos han descubierto que la derecha patriótica y social ofrece respuestas concretas donde la izquierda solo ofrece eslóganes y subvenciones. Los socialistas pueden seguir negando la realidad. Los números, las afiliaciones y los sondeos no mienten.

