La Audiencia Provincial de Valencia juzga esta semana un presunto caso de estafa familiar que ha conmocionado al entorno jurídico local. La Fiscalía solicita una pena de prisión para un hombre acusado de vender el piso de su progenitor por un valor de 90.000 euros, aprovechándose de la confianza y el estado de vulnerabilidad del anciano para obtener un beneficio económico ilícito.
Según el escrito de acusación, el procesado condujo a su padre ante un notario bajo falsas pretensiones. El objetivo aparente de la visita era un trámite administrativo rutinario; sin embargo, el documento que el padre terminó firmando —sin ser plenamente consciente de su trascendencia— era una escritura de compraventa que transfería la propiedad del inmueble a un tercero.
«El acusado actuó con un claro ánimo de lucro, aprovechando el vínculo de parentesco y la avanzada edad de la víctima para despojarla de su principal patrimonio», reza el informe fiscal.
Los hechos se agravaron cuando, tras formalizarse la venta, el padre fue instado a abandonar la vivienda, momento en el que descubrió que ya no figuraba como propietario del inmueble donde había residido gran parte de su vida. El dinero obtenido por la transacción, aproximadamente 90.000 euros, fue gestionado íntegramente por el hijo, sin que el progenitor recibiera compensación alguna por la pérdida de su hogar.
La defensa sostiene que el padre estaba al tanto de la operación, pero las pruebas periciales y los testimonios recabados apuntan a un vicio en el consentimiento provocado por el engaño sistemático del acusado. La Fiscalía, además de la pena de cárcel, solicita la nulidad del contrato de compraventa para que el anciano pueda recuperar la titularidad de su vivienda.

