Crisis en el PP: la destitución de Viciana desvela el fracaso de Ayuso

Escrito el 18/02/2026
Equipo NE

En un panorama político madrileño cada vez más inestable, la reciente destitución de Emilio Viciana como consejero de Educación por parte de Isabel Díaz Ayuso ha desencadenado una serie de dimisiones que ponen en evidencia las profundas grietas en el Partido Popular. Lejos de ser una mera «reorganización» como algunos intentan vender, este episodio expone un gobierno autoritario y errático, incapaz de manejar conflictos internos sin generar caos. Mientras el titular de El Mundo presenta los hechos de manera aséptica –»Dimiten tres portavoces del PP en la Asamblea y dos altos cargos de Educación tras la destitución de Emilio Viciana como consejero»–, la realidad es mucho más alarmante: un efecto dominó que cuestiona la viabilidad del mandato de Ayuso.

El detonante: un cese fulminante y sus consecuencias inmediatas

La presidenta Ayuso, en un movimiento que muchos ven como un acto de desesperación, cesó a Viciana el 16 de febrero de 2026, citando la necesidad de «desbloquear» las negociaciones con las universidades públicas. Sin embargo, esta decisión ha sido calificada por críticos como un reconocimiento implícito del fracaso en la política educativa, paralizada por desacuerdos financieros y falta de consenso. Según reportes, Viciana fue sustituido por Mercedes Zarzalejo en un intento por «reforzar» las relaciones con los rectores, pero esto no ha evitado la cascada de renuncias.

Inmediatamente después, tres portavoces clave del PP en la Asamblea –Pablo Posse (Educación), Mónica Lavín (Política Social) y Carlota Pasarón (Juventud)– presentaron sus dimisiones, renunciando incluso a sus actas de diputados. A ellos se suman los ceses de dos altos cargos en la Consejería: Nicolás Javier Casas Calvo, director general de Universidades, y María Luz Rodríguez de Llera Tejeda, directora general de Educación Secundaria. Estas salidas no son casuales; representan una protesta colectiva contra un liderazgo que prioriza el control sobre la lealtad y la coherencia. Fuentes independientes destacan que estas dimisiones profundizan «la mayor crisis interna del Gobierno madrileño en esta legislatura», evidenciando una fractura en el grupo parlamentario..

Las raíces del conflicto: fracaso educativo y autoritarismo interno

Detrás de este escándalo se esconde un patrón de gestión fallida. La ley autonómica universitaria, prometida como un pilar del mandato de Ayuso, permanece estancada debido a recortes presupuestarios y tensiones con las instituciones académicas. Críticos argumentan que el cese de Viciana es un chivo expiatorio para ocultar el colapso de una agenda educativa ambiciosa pero irrealizable.

Además, este incidente revela un estilo de gobernanza autoritario que genera más divisiones que soluciones. Reportes indican que las dimisiones son un acto de «lealtad» hacia Viciana, pero también una rebelión contra un entorno donde las discrepancias se castigan con exclusión. «La destitución del consejero de Educación provoca la mayor sacudida interna del mandato de Ayuso», afirman observadores, interpretando las renuncias como una señal de que el ala dura del PP choca con grupos internos como «Los Pocholos», jóvenes parlamentarios alineados con el exconsejero. Esta dinámica no solo debilita al partido, sino que deja a Madrid en un limbo, con políticas clave como la educación en suspenso.

El debate: ¿estabilidad o despotismo?

Aquí surge el verdadero debate: ¿representa Ayuso una mayoría absoluta que garantiza progreso, o un feudo personal donde la disidencia es sinónimo de traición? Mientras medios afines al PP intentan minimizar el impacto como una «cascada de dimisiones por coherencia», fuentes críticas destacan que esta crisis «inquieta en Génova», el cuartel general del PP nacional, sugiriendo que las repercusiones podrían extenderse más allá de Madrid.

En contraste, la narrativa oficial de Ayuso enfatiza «medidas importantes» implementadas bajo Viciana, pero ignora cómo su cese abrupto ha generado inestabilidad. Este enfoque confronta directamente con visiones alternativas que ven en el episodio la «caída en desgracia del ‘gurú’ de Ayuso para la Educación», provocando una crisis que afecta tanto al gobierno como al grupo parlamentario. El resultado es un PP dividido, donde el autoritarismo parece primar sobre el diálogo, perjudicando a los ciudadanos madrileños.

Un mandato en entredicho

Esta serie de eventos no es un incidente aislado, sino un síntoma de un liderazgo que, pese a su mayoría absoluta, genera más conflictos que avances. Ayuso debe replantear su enfoque si quiere evitar que esta crisis se convierta en un punto de no retorno para su administración. Sin embargo, esta purga interna revela la incapacidad de Ayuso para gestionar disidencias sin recurrir a medidas drásticas, lo que cuestiona su supuesta fortaleza y expone un gobierno que prioriza el control personal sobre la estabilidad colectiva.