Operación policial en Francia: nueve detenidos por el linchamiento mortal de Quentin Deranque

Escrito el 18/02/2026
Equipo NE

En un acto de barbarie ideológica que sacude los cimientos de la democracia francesa, Quentin Deranque, un joven estudiante de 23 años, fue asesinado a golpes por un grupo organizado de ultraizquierda. Este crimen no es solo un homicidio; es la manifestación de una violencia sistemática que la izquierda radical fomenta con impunidad, mientras el Gobierno intenta restaurar el orden. Analicemos los hechos con rigor, contrastando fuentes para exponer la hipocresía que permite tales atrocidades.

Los hechos del ataque: una emboscada premeditada

El 12 de febrero de 2026, en las calles de Lyon, Quentin Deranque, estudiante de matemáticas y miembro de Action Française, acompañaba al colectivo feminista Némesis en una protesta pacífica contra la conferencia de la diputada de La France Insoumise (LFI), Rima Hassan. Al menos seis individuos enmascarados y cagoulados emboscaron al grupo, infligiendo golpes fatales a Quentin, quien sufrió un traumatismo cráneo-encefálico grave y una fractura temporal derecha. Murió dos días después, el 14 de febrero, en estado de muerte cerebral. «Fue un linchamiento manifiesto», afirmó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, destacando la superioridad numérica y la preparación de los agresores. «Sin duda, hay un enfrentamiento que termina en un linchamiento», agregó Nuñez en una entrevista. El procurador de Lyon, Thierry Dran, abrió una investigación por «homicidio voluntario» y «violencia agravada», confirmando que los atacantes usaron armas y ocultaron sus rostros.

Los sospechosos y sus vínculos políticos: la sombra de La Jeune Garde

Nueve personas han sido detenidas, incluyendo a Jacques-Élie Favrot, colaborador parlamentario del diputado de LFI, Raphaël Arnault, fundador de La Jeune Garde, un grupo antifascista disuelto en 2025 por incitación a la violencia. Cinco de los seis principales sospechosos han sido identificados formalmente, la mayoría miembros de esta organización de ultraizquierda. «La mayoría son miembros de la Jeune Garde», detalla el informe, y varios están fichados S por su afiliación. Arnault, aunque niega membresía actual, apeló la disolución del grupo con apoyo de LFI. «Existen nexos entre LFI y La Jeune Garde», critica el Gobierno, señalando una «responsabilidad moral» en la escalada violenta. Fuentes independientes confirman que los sospechosos, actuaron con coordinación, lo que apunta a una estructura organizada.

Respuesta del Gobierno y acusaciones

El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, no dudó en acusar: «Fue claramente la ultraizquierda la que lo mató», vinculando el crimen a discursos incendiarios de LFI que fomentan «violencia desenfrenada». Nuñez reiteró que «Es evidente que fue la extrema izquierda la que estuvo detrás de todo.», y enfatizó «vínculos extremadamente fuertes» entre LFI y La Jeune Garde. El primer ministro, Sébastien Lecornu, advirtió contra la «retórica de la confrontación» de Jean-Luc Mélenchon y LFI, afirmando que influye en la sociedad. LFI se defiende, con Mélenchon condenando el acto pero negando cualquier vínculo.

Doble rasero en la política y los medios: tolerancia selectiva

¿Por qué la ultraizquierda recibe una «sorprendente indulgencia» de autoridades y medios, mientras los disidentes son demonizados? Si roles invertidos, las condenas serían unánimes y las disoluciones inmediatas. «El linchamiento del joven estudiante ilustra la radicalización del país, alimentada por los discursos incendiarios de la extrema izquierda», opina Eric Chol, director de L’Express. En contraste, LFI acusa al Gobierno de explotación política, pero ignora su rol en la polarización. Esta tolerancia selectiva permite que grupos como La Jeune Garde operen, apelando disoluciones mientras cometen crímenes.