El miedo a los patriotas se extiende por Europa: La inteligencia alemana ratifica a la AfD de Baja Sajonia como «movimiento extremista de derechas»

Escrito el 25/02/2026
Equipo NE

En un movimiento que huele a maniobra izquierdista para sofocar voces disidentes, el Ministerio del Interior de Baja Sajonia ha clasificado al partido Alternativa para Alemania (AfD) como un «movimiento extremista de derechas». Según la ministra Daniela Behrens, esta decisión convierte al AfD en un «objeto de vigilancia de importancia considerable», permitiendo un monitoreo intensificado que roza la vigilancia orwelliana. «Hemos clasificado a AfD en Baja Sajonia como movimiento extremista y así se convierte en un ‘objeto de vigilancia de considerable importancia'», afirmó Behrens en su anuncio. Pero, ¿es esto un ataque calculado contra la oposición conservadora que defiende fronteras seguras y valores nacionales?

La decisión oficial y sus implicaciones

Analicemos los hechos: la Oficina de Protección Constitucional de Baja Sajonia acusa al AfD de promover un «concepto del pueblo basado en el origen étnico», lo que supuestamente viola el orden democrático libre. Mencionan suborganizaciones como el disuelto «Der Flügel» y la «Junge Alternative Niedersachsen» (JA), argumentando una continuidad ideológica con elementos extremistas. «Al igual que en el caso de la federación, se puede asumir continuidad ideológica y de personal con muchos antiguos miembros de la JA», declaró Dirk Pejril, jefe de la oficina. Esta clasificación no es nueva en el este de Alemania –Sajonia-Anhalt, Sajonia, Turingia y Brandeburgo ya han etiquetado al AfD de manera similar–, pero su extensión al oeste marca una escalada en la guerra contra el conservadurismo.

Una perspectiva crítica

Esto no es más que hipocresía gubernamental. Mientras el gobierno socialdemócrata (SPD) de Behrens ignora amenazas reales como el extremismo islámico o la inmigración descontrolada, persigue a un partido que resuena con un tercio de los votantes en regiones como Sajonia. Fuentes internacionales cuestionan esta movida: el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio condenó una clasificación similar a nivel nacional en 2025, llamándola «tiranía disfrazada». «Lo que es verdaderamente extremista no es el popular AfD –que quedó segundo en las recientes elecciones–, sino las políticas de inmigración de fronteras abiertas mortales del establishment que el AfD se opone», escribió Rubio en X. Esta visión resuena en debates globales, donde partidos como el AfD son vistos no como extremistas, sino como defensores de la soberanía nacional contra elites globalistas.

Equilibrio con otras fuentes

Buscando equilibrio, consultemos otras fuentes. Bloomberg reporta que esta es la primera vez que un estado occidental alemán clasifica al AfD así, potenciando el monitoreo en vísperas de elecciones regionales. DW añade que la agencia de inteligencia ahora ve al AfD como una «amenaza confirmada», bajando barreras para vigilancia. Pero críticos como el International Centre for Counter-Terrorism argumentan que tales etiquetas marcan un «punto de inflexión» en la democracia alemana, destacando vínculos del AfD con movimientos más amplios pero cuestionando si esto justifica la vigilancia sin juicio. En el New York Times, votantes del AfD expresan miedo a ser silenciados, temiendo que un ban deje a millones sin voz.

El Debate

El debate ideológico es claro: ¿Por qué el AfD, que ganó el segundo lugar en elecciones federales de 2025 y lidera encuestas en el este, es perseguido mientras partidos de izquierda con lazos a extremismos pasados operan libremente? Esta clasificación, basada en «fuentes públicas» sin evidencia secreta, huele a abuso de poder por parte de una agencia ligada al gobierno.