Las presiones pro-Palestina en los Goya: Leonor Watling y Macarena Gómez plantan cara

Escrito el 02/03/2026
Equipo NE

Leonor Watling expone sin filtros la manipulación en la alfombra roja

La actriz y cantante Leonor Watling ha roto el silencio que muchos en el cine español temen quebrar. En una entrevista reciente, denunció las presiones directas que recibe para lucir chapas a favor de Palestina en eventos de gala: “Me estaban diciendo: ‘Oye, ¿te podemos mandar un pin para que lleves un pin en la alfombra roja sobre Palestina?’”.

Y fue más allá: «Me parece ruin». Para Watling, depositar sobre actores una “responsabilidad social” que no han estudiado ni están preparados para asumir resulta injusto y manipulador.

“Si voy a ir con una chapa de Palestina, ¿por qué no me pongo una de Ucrania? ¿Y por qué no me pongo una de Sudán? ¿Y qué hago aquí? ¿Y por qué no me quedo en mi casa?”, cuestionó con ironía.

Recordó además tragedias nacionales ignoradas: “En lo que llevamos de año ya hay diez mujeres muertas”. Sus palabras, publicadas por El Debate, dejan claro que la decisión debe ser personal, no fruto de una campaña mediática orquestada.

Macarena Gómez y Aldo Comas confirman: los Goya no son un mitin

En la alfombra roja de los Premios Goya 2026, celebrados en Barcelona, Macarena Gómez y su marido Aldo Comas fueron de los pocos que se atrevieron a decir lo que muchos piensan. Mientras decenas de actores lucían chapas con el lema “Palestina libre” —impulsadas por cinco asociaciones propalestinas que enviaron un argumentario para unificar el mensaje—, la pareja señaló la hipocresía flagrante.

Aldo Comas fue directo: “Nadie habla de los 50.000 muertos que ha habido en los últimos dos meses en Irán. Veo muchos pins de todo, pero de eso no”. Y remató: “Somos bufones, cantantes, pintores y actores, que opinen los demás”.

Macarena Gómez le secundó con rotundidad: “Una gala de cine no es lugar para hablar de la guerra”.

Sus declaraciones, recogidas por La Razón y El Confidencial, demuestran que no todos en el sector se pliegan al guion impuesto.

La maquinaria izquierdista que convierte el cine en propaganda

El contexto es revelador. Presentadores como Luis Tosar y Rigoberta Bandini abrieron la gala denunciando el “genocidio” en Gaza y luciendo pines palestinos. Actrices como Patricia López Arnáiz o Inés Hernand siguieron la consigna.

Todo organizado: colectivos propalestinos repartieron chapas y un argumentario pidiendo “embargo de armas” y ruptura de relaciones con Israel “cada vez que tengan acceso a un micrófono”, tal como informó El Mundo.

Mientras tanto, se ignora el sufrimiento en Irán, Ucrania, Sudán o la violencia machista en España. Esta selectividad ideológica no es casualidad: es la marca de la izquierda cultural que controla festivales, subvenciones y micrófonos.

El verdadero debate: libertad artística frente al pensamiento único

Leonor Watling y Macarena Gómez no niegan el sufrimiento en ningún conflicto. Simplemente exigen coherencia y libertad. ¿Por qué solo una causa es obligatoria? ¿Por qué convertir una gala de cine en un acto político partidista?

La izquierda responde con insultos y acusaciones de “complicidad”. Pero la realidad es clara: la cultura no es un arma electoral. Los artistas no son activistas a sueldo.

Cuando figuras como Watling y Gómez se atreven a decir “basta”, defienden no solo su dignidad profesional, sino la de todo un sector secuestrado por la agenda woke.