La sombra de la corrupción alcanza directamente a la exvicepresidenta
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha asestado un golpe definitivo a la presunta red de corrupción vinculada al gigante energético Forestalia. En una operación que ha hecho temblar los cimientos del Ministerio para la Transición Ecológica, los agentes han detenido a seis personas, entre las que destaca un ex alto cargo que trabajó bajo las órdenes directas de Teresa Ribera. No es un hecho aislado. Es la confirmación de un patrón sistemático de irregularidades bajo su mandato al frente del Ministerio para la Transición Ecológica. La izquierda lleva años vendiendo la “transición verde” como un modelo intachable, pero la realidad judicial demuestra lo contrario: favores, mordidas y licencias amañadas que benefician a empresas afines mientras el ciudadano paga la factura.
Forestalia: el exsubdirector que Ribera mantuvo y premió
Eugenio Domínguez, exsubdirector de Calidad Medioambiental, fue detenido el 3 de marzo de 2026 en la Operación Perserte junto al presidente de Forestalia, Fernando Samper Rivas. Según fuentes del propio Ministerio citadas por The Objective, “exigía que todas las licencias de Forestalia pasaran por sus manos” y, bajo su supervisión, “salían adelante todas las licencias sin apenas trabas administrativas”.
Cuando Domínguez abandonó el cargo, las declaraciones de impacto ambiental de la empresa fueron rechazadas sistemáticamente. Ribera no solo lo mantuvo en el puesto desde 2018 —pese a haber llegado con el PP—, sino que lo recontrató como asesor de nivel 30 tras su jubilación oficial en junio de 2023. Este es el nivel de control político que ejercía la ahora comisaria europea sobre los permisos eólicos y fotovoltaicos en Teruel.
La Guardia Civil investiga delitos de prevaricación ambiental, cohecho, blanqueo de capitales y organización criminal. Doce registros, incluida la sede de Forestalia, confirman que se manipulaban las DIA para evitar evaluaciones reales sobre avifauna, quirópteros y hábitats. “Influir de manera irregular en la emisión de determinadas resoluciones ambientales”, resume la nota oficial de la Guardia Civil.
Villafuel: el segundo frente que también apunta a Transición Ecológica
No es la única trama. El caso Villafuel —fraude millonario de IVA en hidrocarburos— revela que la influencia de la trama Koldo llegó hasta el Ministerio de Ribera. Su exjefe de gabinete, Marc Pons, ha reconocido ante el juez “cuatro o cinco encuentros” con Koldo García, aunque intenta desvincularlos de la licencia concedida a Villafuel pese a no cumplir los requisitos legales.
La propia empresa Villafuel solicitó al juez Pedraz que citara a Pons y al exjefe de gabinete de Reyes Maroto para aclarar el “visto bueno” irregular. La UCO documenta cómo la trama penetró en Transición Ecológica para obtener autorizaciones a cambio de contraprestaciones económicas. Libertad Digital lo resume sin ambages: la trama “buscó influir en decisiones” de los ministerios de Ábalos, Maroto y Teresa Ribera.
¿Por qué Teresa Ribera no ha sido llamada aún a declarar?
Aquí radica el escándalo político. Un alto cargo de su máxima confianza es detenido por prevaricación y cohecho en renovables. Su gabinete aparece vinculado a otra trama de hidrocarburos. Y la respuesta del Gobierno es silencio y “máxima colaboración” desde el Ministerio actual. ¿Máxima colaboración o máxima protección?
En un Estado de Derecho serio, la responsable política de ambas carteras durante los años clave debería comparecer como testigo o imputada. No se trata de perseguir personas, sino de exigir responsabilidades. La izquierda que presume de transparencia y lucha contra la corrupción es la misma que permite que sus altos cargos operen con “alfombra roja” para empresas concretas.
Un modelo que genera corrupción
La obsesión por imponer renovables a toda costa, sin controles reales y con subvenciones millonarias, crea el caldo de cultivo perfecto para estas tramas. Forestalia y Villafuel no son casos aislados; son la consecuencia lógica de un Ministerio convertido en cortijo político. Mientras Sánchez coloca a Ribera en Bruselas como comisaria de Competencia, la Justicia española sigue destapando irregularidades que ocurrieron bajo su mando directo.

