La Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha protagonizado uno de los mayores escándalos en la historia del deporte continental al despojar a Senegal del título de la Copa África de Naciones 2025 y entregárselo en bandeja a Marruecos, país anfitrión. Lo que en el campo fue una victoria senegalesa por 1-0 en prórroga, con gol de Pape Gueye, se ha convertido en los despachos en un 3-0 administrativo a favor de los leones del Atlas. Esta decisión del 17 de marzo de 2026 demuestra cómo las influencias políticas y los intereses geopolíticos pueden pisotear el deporte rey.
El caos de la final en Rabat
La final disputada el 18 de enero de 2026 en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah fue un polvorín. Marruecos, como local y gran favorito, vio cómo se le escapaba el título. En el minuto 98, con el marcador 0-0, el árbitro pitó un penalti dudoso a favor de los anfitriones tras una caída exagerada de Brahim Díaz. Senegal protestó airadamente: los jugadores abandonaron temporalmente el terreno de juego en señal de disconformidad con las decisiones arbitrales, que ya habían anulado un gol legal previamente.
Tras convencer Sadio Mané al equipo para regresar —evitando males mayores como la exclusión del Mundial—, el penalti fue fallado y Senegal remontó en la prórroga. Sin embargo, la Federación Marroquí (FRMF) presentó apelación inmediata, alegando que el walk-off afectó el desarrollo del partido.
La CAF aplica el artículo 84: ¿justicia o favoritismo?
El Comité de Apelación de la CAF invocó el Artículo 84 de su reglamento para declarar que Senegal «forfeited» (perdió por incomparecencia) el partido. La frase oficial es demoledora: «el equipo nacional de Senegal es declarado haber perdido el partido final», registrando el resultado como 3-0 para Marruecos.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ya había calificado las escenas de «inaceptables», pero curiosamente elogió a Marruecos como «anfitriones excepcionales» y al torneo como «fantástico». Esta alineación no sorprende: Marruecos es clave en el proyecto del Mundial 2030 junto a España y Portugal, y cualquier ventaja continental fortalece su posición.
Cita clave de la CAF: «En aplicación del Artículo 84 de los Reglamentos de la Copa África de Naciones CAF, el equipo nacional de Senegal es declarado haber perdido el partido final, con el resultado registrado como 3-0 a favor de la FRMF» (declaración oficial reproducida en múltiples medios como BBC y Goal.com).
Marruecos juega sucio y gana en los despachos
Marruecos, que no pudo ganar en el campo pese a jugar en casa y con polémicas arbitrales a su favor, se lleva el título sin merecerlo. Este precedente es peligroso: cualquier equipo podrá protestar abandonos puntuales para forzar revisiones meses después. Senegal ya anuncia recurso al TAS, calificando la decisión de «injusta, sin precedentes y que desacredita al fútbol africano».
La izquierda internacional aplaude en silencio este tipo de maniobras cuando benefician a regímenes afines, mientras critica cualquier irregularidad en competiciones europeas. El deporte debe ser limpio, sin influencias políticas que lo perviertan.

