La escalada israelí en Líbano: una nueva franja de ocupación

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha anunciado que sus fuerzas ampliarán de forma significativa la presencia militar en territorio libanés. En un videomensaje, declaró textualmente: “He decidido ahora ampliar aún más la franja de seguridad existente, para finalmente frustrar la amenaza de invasión y mantener el lanzamiento de misiles antitanque lejos de nuestra frontera”.

Según sus palabras, esta medida busca “cambiar radicalmente” la situación de seguridad en el norte de Israel, zona que ha sufrido ataques recurrentes. Netanyahu insistió en que Hezbolá conserva todavía “capacidad residual” para lanzar cohetes, lo que obliga a Israel a actuar con mayor profundidad en el sur del Líbano.

“Estamos tomando la iniciativa, estamos atacando”, afirmó, recordando que ya ha establecido “tres cinturones de seguridad” en territorio enemigo: uno en Siria desde el Monte Hermón hasta Yarmuk, otro que abarca más de la mitad de la Franja de Gaza y ahora la ampliación en Líbano.

En este contexto de confrontación abierta, resulta oportuno recordar cómo las políticas de apaciguamiento frente al terrorismo solo han traído más inestabilidad en la región. Tensión máxima: los nuevos movimientos de Irán e Israel en el Líbano

El fracaso de las treguas y la persistencia del terrorismo

Pese a los altos el fuego anunciados en los últimos meses, Hezbolá —brazo armado de Irán en Líbano— no ha desmantelado su infraestructura militar. Netanyahu subrayó que ni Irán, ni Hezbolá ni Hamás son ya “ejércitos terroristas que amenazan nuestra existencia”, sino “enemigos derrotados que luchan por su supervivencia”.

Sin embargo, los hechos demuestran que estos grupos siguen operando y representando un peligro real para la población civil israelí. La ampliación de la franja de seguridad no es un capricho expansionista, sino una respuesta defensiva obligada ante la incapacidad de la comunidad internacional de neutralizar a estas organizaciones.

Mientras gobiernos de izquierda en Europa y América critican a Israel por “ocupar” territorio, guardan silencio ante el hecho de que Hezbolá utiliza a la población libanesa como escudo humano. Esta doble vara de medir es la que realmente alimenta la escalada.

Consecuencias y la necesidad de una estrategia firme

La decisión de Netanyahu evidencia que las medias tintas no funcionan contra el yihadismo. Crear zonas de amortiguamiento profundas es la única forma de alejar el peligro de las fronteras israelíes. Cualquier retirada prematura, como las que algunos líderes occidentales exigen, solo devolvería la iniciativa a Hezbolá y multiplicaría las víctimas.

Desde una perspectiva realista, la seguridad de Israel pasa por imponer hechos sobre el terreno que disuadan futuros ataques. Las políticas de concesión promovidas por la izquierda global han demostrado su fracaso una y otra vez.

“Irán ya no es el mismo Irán, Hizbulá ya no es el mismo Hezbolá”, insistió Netanyahu, en un intento de presentar la situación como una victoria estratégica. Sin embargo, mientras persista el apoyo iraní y la debilidad de la ONU, la región seguirá en llamas.

Es hora de reconocer que la única paz posible es la que se construye con la disuasión. El diálogo con quienes sueñan con destruir al Estado judío no funciona.


Escrito el 30/03/2026
Equipo NE