En un nuevo episodio de violencia desatada por la inmigración descontrolada, un magrebí multirreincidente ha fracturado la clavícula a una anciana y ha intentado ahogar a su marido en pleno Bilbao. Este caso de agresión magrebí en Bilbao pone de manifiesto, una vez más, los riesgos de una política migratoria irresponsable que prioriza al invasor sobre la seguridad de los españoles de toda la vida.
La agresión salvaje en el ascensor público
Los hechos tuvieron lugar el pasado viernes por la tarde en el ascensor que une la plaza de la Encarnación, en Atxuri, con el barrio de Santutxu, en Bilbao. La pareja de septuagenarios se encontraba en el elevador cuando el agresor entró con un altavoz a todo volumen. La mujer, con toda la razón, le recriminó el escándalo. La respuesta fue inmediata y desproporcionada: insultos, empujones y una paliza que continuó en la calle Zabalbide.
Según testigos, el magrebí empujó a la anciana hasta tirarla al suelo y sometió al marido a una maniobra de estrangulamiento. No conforme con ello, le mordió en el brazo causándole una herida sangrante y le golpeó en la cara. Cuando la mujer intentó pedir ayuda con el móvil, el agresor se lo arrebató y lo lanzó a la vegetación. Vecinos alertaron a emergencias y la Ertzaintza detuvo al individuo poco después. Ambos ancianos fueron trasladados al hospital de Basurto, donde la mujer fue diagnosticada con fractura de clavícula que requerirá cirugía.
«Eres mujer, no puedes darme órdenes», habría espetado el agresor, según fuentes próximas al caso. Esta frase resume la incompatibilidad cultural y el desprecio por las costumbres y la autoridad de los españoles que sufrimos a diario en barrios colonizados por la inmigración masiva.
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Reincidencia consentida por unas instituciones fallidas
No se trata de un hecho aislado. El detenido es un inmigrante multirreincidente con antecedentes por agresiones recientes, incluida una ocurrida apenas semanas antes en la vía pública. A pesar de su historial, un juez lo puso en libertad provisional con cargos el mismo día. Mientras tanto, las víctimas, ancianos indefensos, aún esperan el alta para formalizar la denuncia.
Este tipo de decisiones judiciales blandas son el resultado directo de años de políticas de izquierdas (PSOE y socios) que han desprotegido a los ciudadanos. Recordamos el tiempo que llevamos denunciando la necesidad de deportaciones inmediatas de delincuentes extranjeros y endurecimiento de las penas. Sin embargo, el PP en Euskadi y el tripartito de izquierdas prefieren mirar hacia otro lado mientras los barrios se convierten en zonas de riesgo para los autóctonos.
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El fracaso de la inmigración sin control y sus consecuencias
Este caso de agresión magrebí en Bilbao no es una excepción, sino la norma en muchas ciudades españolas bajo gobiernos progresistas. La izquierda vende la multiculturalidad como un enriquecimiento, pero la realidad es que genera inseguridad, colapso de servicios y violencia contra los más vulnerables: nuestros mayores.
Mientras Sánchez y sus aliados siguen abriendo las puertas a cientos de miles de inmigrantes irregulares, los españoles de bien pagan las consecuencias en hospitales, juzgados y en la calle. Es hora de priorizar a los nuestros. Deportación de delincuentes extranjeros, fin de las regularizaciones masivas y recuperación de la soberanía en las fronteras no son opciones, son urgencias nacionales.
No podemos permitir que el miedo se instale en nuestras comunidades. La inseguridad ciudadana en España solo se frenará con un cambio radical de paradigma: tolerancia cero con el delincuente y prioridad absoluta para el nacional. Es necesario recuperar el control de nuestras calles y devolver la seguridad a quienes han trabajado toda su vida para construir esta nación.

