El preocupante incremento de la inseguridad ciudadana en Zaragoza ha sumado un nuevo y sangriento capítulo esta madrugada. Un individuo de origen marroquí, identificado como Morad Z., de 37 años, ha protagonizado un asalto violento en el barrio de Las Fuentes, demostrando una vez más que las políticas de fronteras abiertas y la falta de control social están convirtiendo nuestros barrios en zonas de alto riesgo. Mientras PP y PSOE se dedican a sus juegos de poder en Madrid, los vecinos de la calle Batalla de Lepanto despertaban entre gritos de auxilio y rastros de sangre que empañan la convivencia de una ciudad abandonada por sus instituciones.
Los hechos de la agresión brutal en Las Fuentes (Zaragoza)
Los hechos ocurrieron alrededor de la una de la madrugada, cuando el agresor accedió de forma criminal a la vivienda de su expareja, una mujer de origen cubano y 60 años, utilizando una ventana del patio de luces. Este «modus operandi» refleja la audacia de quienes se sienten impunes bajo un sistema judicial garantista con el delincuente y severo con el ciudadano de bien. Una vez dentro, Morad Z. no dudó en arremeter contra la mujer utilizando unas tijeras como arma blanca, ensañándose con ella mediante múltiples cortes en el brazo y el abdomen.
Este suceso es el reflejo directo donde la integridad física de las personas depende de la suerte y no de una protección real del Estado. Es indignante observar cómo el sistema de partidos, desde el PSOE hasta el PP, se llena la boca hablando de protección, mientras en las calles la realidad es bien distinta. Como bien se analiza en nuestra cobertura sobre la delincuencia importada, la falta de medidas contundentes contra quienes vienen a delinquir es el motor de esta degradación.
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Una escena dantesca que la corrección política intenta ocultar
La violencia del ataque no se detuvo en la mujer. Su hijo, de 42 años, también resultó herido al intentar intervenir o escapar del agresor, siendo localizado por los agentes en las inmediaciones del bloque pidiendo socorro desesperadamente. Las escaleras y el rellano del edificio se convirtieron en un escenario de horror, con manchas de sangre que permanecieron visibles durante horas, testificando la brutalidad de un individuo que, según las hipótesis policiales, actuó movido por los celos.
“La primera patrulla en llegar fue de la Policía Local, tras recibirse el aviso a través de la sala del 092”, informan fuentes policiales, lo que evidencia que la tragedia no fue mayor únicamente por la intervención de los agentes y no por las inexistentes políticas preventivas. Resulta insultante que la víctima no figurara en el sistema VioGén, lo que demuestra que estas herramientas burocráticas no sirven para detener a quien está dispuesto a saltar por una ventana para apuñalar a una mujer.
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Impunidad y la necesidad de un cambio radical
Actualmente, Morad Z. se encuentra en dependencias policiales bajo la custodia de la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM). Aunque inicialmente se le investiga por un delito de lesiones, la gravedad de los hechos y la premeditación al entrar por una ventana podrían elevar los cargos a tentativa de homicidio. Sin embargo, la experiencia nos dicta que la justicia en este régimen suele ser tibia con ciertos perfiles, permitiendo que la inseguridad siga siendo el pan de cada día.
Es hora de señalar a los culpables: una izquierda que promueve el caos y una derecha cobarde que no se atreve a señalar el origen del problema. No podemos permitir que nuestros barrios se conviertan en sucursales del tercer mundo. La realidad de Zaragoza es la realidad de España: una ciudad abandonada a su suerte frente a la barbarie.

